14/7/2008

Tengo miedo de acostarme y no poder dormir.

Un día le dije a mi madre que me sentía una fracasada... era pequeña, no tenía más de nueve años, lo curioso es que tenía promedio siete, era muy popular entre mis compañeros y la preferida de la profesora. Recuerdo haberme sentido mal durante mucho tiempo, ese pensamiento me atormentaba.
Aquel domingo trece me preguntaron sobre mi objetivo en la vida. ¡Excelente pregunta! hasta que se les ocurrió hacérmela. Llevo dos años y medio de vida universitaria con notas decentes y nunca había pensado en mi objetivo en la vida, luego de algunos largos segundos de silencio, respondí: quiero ganar dinero y ser independiente.
¡Respuesta erronéa! (siga participando). Analicé la situación detenidamente, viendo los pros y los contras de mi respuesta. Llegué a la desgraciada conclusión de que no tengo objetivo en la vida.

-Mi respuesta en tono ególatra: "Dinero, dinero, dinero. Ser totalmente independiente."
-Mi respuesta en tono de sueño realizado: "Quiero que mis padres se sientan orgullosos, no representar una carga para ellos y algún día recompenzar lo que me han dado".
-Mi respuesta en tono frío: "No comprenden que quiero estar sola, no quiero depender del dinero ajeno."

Mi madre tiene una idea fija en la cabeza, según ella yo no deseo tener contacto con la familia cuando sea profesional. Por una parte es cierto, no lo voy a negar, quiero mi vida, sin tener que tener a mi madre toda la vida a mi lado.

Mi padre dice que he sido fuerte por estar a dieciséis horas de viaje de él, por no ir de visita y llamar poco. Esta convencido de que nos heredó su frialdad, en parte es verdad, para él la fortaleza va en la frialdad, pero no es todo lo que hay en mi cabeza.

Mi tío me dijo que yo no le debía nada a mis padres, que yo tenía que pagar mi "deuda" con ellos enseñando a mis hijos. Sí, uno le enseña a sus hijos lo que te enseñaron tus padres, pero yo no quiero tener hijos.

Luego de comprender que no tenía objetivo en la vida (a pesar de estar estudiando en la universidad), me largué a llorar.

-Pía, una persona no debería hacer las cosas para atar cabos sueltos (se refería a que yo estudio para dejar al mundo contento y que me dejen sola, en paz).

Reflexioné y me largué a llorar, es verdad, no tengo objetivo, estoy haciendo lo que se cruzó en mi camino, no por gusto. Solo tengo claro que a través de este camino mato dos pájaros de un solo tiro: cumplo la meta de mi padre (que su hija sea profesional y pueda vivir a gusto por si misma) y de paso me los quito de encima (¡quiero estar sola!).

Recordé todas las veces que lloré a solas, angustiada y sin nadie que pudiera oírme, en la cama acurrucada, ebría sobre una mesa, hablándole a la noche sentada en medio de la oscuridad, caminando detrás de quien se encarga (por un momento) de mi.
Sé que mi padre me mira como débil y que a mi madre se le partiría el corazón si me ve así. Sé que los destruiría si les confieso que me siento mal haga lo que haga, esté donde esté, si les digo que no puedo solucionar los problemas por mi misma, que me siento perseguida, temerosa, que el llanto se me sale por asuntos obvios e inconexos.
¡No quiero que se angustien por mi causa!, no quiero que se acerquen a un ser maniaco-depresivo, no quiero que velen por mi bienestar, que se preocupen por alguien como yo.

Terminé de llorar frente de mi computador, pensando en todo aquello y queriendo sacar la angustia que llevaba dentro. Ahora mismo estoy a punto de llorar, me duele tener que llorar nuevamente a solas atormentada por sueños desquisiantes, me siento mal y nada va a aliviar este dolor más que yo. Si he de morir, hoy o mañana, será por mi propia mano.

1 comentario:

Alejandro dijo...

yo tambien busco estar solo, pero no he conseguido huir de mi mismo..

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