Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":

2 de julio de 2025

Una y otra vez

Hace algunos años recordé un animé que nunca vi completo, tenía algunos recuerdos de la trama y, según yo, me había gustado; lo busqué, encontré y lo vi… me arrepentí mucho. En ese entonces prometí no volver a ver monos viejos de los cuales tenía un buen recuerdo, pero algunos años después lo volví a hacer (esta vez con un mono que debí ver más chica, pero no encontré en ese momento); también fue un error, me volví a arrepentir. 

En youtube hay un montón de monitos viejos (de los 90) completos y algunos en “latino”, pero lo pienso antes de ver alguno. En los dosmiles vi algunos que recuerdo mejor, o sea, no tengo excelentes recuerdos de la trama, pero ese recuerdo es más fiel a mis recuerdos de infancia sobre este o es monito. 

No me pasa con las series y las películas que me gustaban mucho, esas sí las he visto de nuevo y las sigo encontrando geniales; de eso escribiré algún día, si es que recuerdo hacerlo. 

Hay algunos monitos que vi en mi veintes y me gustaron harto, yo flipaba en colores en ese tiempo y ahora me siguen gustando mucho, he visto varias series muchas veces (más de 15 veces) y me quedaré siempre con ese gustito porque me siguen gustando. 

Hay un monito que me gusta en particular. Hasta hace poco también leí el manga (que ni idea que existía) y eso no lo volvería a leer. El monito sí lo veo mucho, me gusta un montón y no es una trama complicada, tampoco es buena la animación, de hecho es bastante lejano el animé del manga; aun así me gusta bastante. 

Yo creo que me gustó porque ahí aparece un personaje que se me hacía el ideal para “replicar” en la memoria, en mis fantasías sobre el futuro, la idea de “me encantaría ser así”. Es bastante seductora la idea de poder ser alguien más sin pasar por lo que pasó ese personaje para ser así (al final sé que es un mono animado y forjamos el cómo somos por lo que nos pasa, no por lo que le pasa a otra persona). 

Así me la paso pensando en que me encantaría ser así, pero cada año es más difícil soñar con ser alguien así; aunque no me deja de gustar la idea. En mi casa, mientras hago una que otra cosa para la satisfacción personal, me imagino en su pellejo, haciendo lo que hace (en el animé) y creyendo vivir algo que remotamente se parece. A veces me gustaría haber sido otra persona (no alguien en particular, tampoco ese personaje), se me queda la idea en la cabeza y puedo disfrutar esas fantasías que todxs debiéramos permitirnos disfrutar

28 de junio de 2025

Sobre los detalles

Vi a alguien, más bien la observé, haciendo esas cosas que son propias de las personas mientras conversan, sin pensar mucho, sin fijarse en los gestos que les son tan naturales porque no los notan. Evité mirarla mucho porque sentía vergüenza, me sentía rarísima. Sentía que no merecía tanta atención, no merecía esos abrazos tan cálidos, ese ofrecimiento constante de té o café; es más, tampoco lo que le estaba contando me parecía que debía escucharlo (aunque lo hizo), son temas que me complican un montón, ahora siento que no debí contarle.

Hace algunos días le pregunté si podía ir a “webiarla”, me dijo que no. Un par de horas después, me dijo que sí podía ir al día siguiente o al siguiente; terminó su mensaje escribiendo que me extrañaba. Yo estaba con alguien más y sentí que se me calentaban las mejillas, me reí porque me sentí nerviosa. En ese momento, aunque estaba con alguien más (de mucha confianza).

Estuve pensando todo el día en que quería ir a verla, era lo único en que podía pensar. Llegué medio aturdida por cansancio, por quedarme mucho rato en la calle, entre que terminé el taller y llegué a su casa. Me sentía muy feliz hasta que comenzamos a hablar de esas cosas que no debí contarle (y le conté por desesperación) y otras que tratan de trabajo (esos asuntos sí que debo compartirlos y conversarlos con ella). Después de hablar de esos temas incómodos, ya no pude disfrutar esa larga conversación, me di cuenta cuando se tomó el pelo y lo sujetó brevemente (me gusta ver su rostro, pero se veía muy distinta con el pelo tomado). En algún momento dejé de mirarla, sentí vergüenza de mostrarme tan vulnerable, asustada, aterrorizada por un asunto en que no debí involucrarla. 

Sí que tiene el rostro lindo. Con el pelo tomado se le notan más las líneas del hueso de la mandíbula. Lo hizo dos veces o lo hizo más, pero lo noté dos veces porque no podía mirarla por sentirme rara. Esa extrañeza con el propio cuerpo, desear esa conversación, pero no poder disfrutarla. 

Quizás ni debí bajarme de la moto, quizás era mejor quedarme ahí un rato a pensar mientras respiraba para decidir mejor. Estacioné “chueca” la moto, me bajé y me apuré para encontrar la puerta de su casa; anhelaba ese abrazo que me parece gigante, que me regala porque siento que, de algún modo, me quiere. Ahí noté que no disfruté ese abrazo. ¿Qué pasó? 

No sé si estoy tomando distancia porque me he tomado dos años analizando fracasos personales en relaciones de todo tipo; en una de esas me dejé llevar demasiado y me dio resaca química; quizás va más allá de la vergüenza; podría ser que solita me estoy conteniendo pa no embarrarla. 


24 de junio de 2025

Necesito más compañía de la que estoy dispuesto a aceptar

Tuve un montón de tiempo para pensar en asuntos varios, esos temas que incomodan o duelen, esos que no consideré pensar ni un segundo más porque era más importante mi trabajo o mis amistades o comer, dormir, cualquier cosa para no pensar en eso. Hace poco, durante dos semanas, me vi arrinconada. Afortunadamente tengo amigxs con los que puedo hablar, contarles, incluso llorar. No sé si hablar, mientras sucedía todo, me ayudó o hizo de esto algo más profundo y complejo, ahora mismo me siento relativamente aliviada. 

Por mi trabajo me muevo en moto y, a veces, debo recorrer grandes distancias por la carretera. Pensando en estos asuntos desagradables, no salí a tiempo de la carretera y tuve que devolverme muchos metros más allá, por lo mismo también me asusté y llegué justo a la hora (a los talleres no puedes llegar “justo” porque siempre hay algo que hacer antes y todo se atrasa). En el camino pensaba en todos los malos recuerdos que había enterrado, en toda la violencia y el trauma que aún me duele, aquello que me hizo daño y que me tragué, en ese tiempo, porque comencé a enterrarlo apenas llegué a mi casa. Todo eso que me asquea y que no entiendo cómo pude vivirlo hace más de diez años, ahora me recuerdo débil y demasiado estúpida para encontrar la forma de defenderme, también siento culpa aunque no debería. 

Hay un chico al que agradezco infinitamente que tenga la paciencia de escucharme, sé que no es fácil sentarse a escuchar mis ataos porque son largos y complicados, me voy en detalles, se hacen eternos y muchas veces siento que ni siquiera debería estar hablando de todo eso. Lo siento, amigo, te agradezco la paciencia. Asumo que hemos conversado tanto a lo largo de los años que todo aquello que le cuento, aquello que yo creo no haberle contado, él ya lo sabe porque ya se lo conté y lo recuerda, yo no soy buena recordando detalles de las historias que me cuentan (y no es porque no me interese o porque no ponga atención). 

En toda esta revuelta de recuerdos enterrados, me llegué a preguntar si realmente alguna vez alguien me amó lo suficiente, pues no. Estoy segura que el amor no significa que uno deba recibir daño, que uno tenga que golpear o morder para defenderse, que uno tenga que vivir con miedo o cuidando sus pasos. No recuerdo cosas buenas del amor. 

Entonces ¿alguna vez me he enamorado? Quizás en un entendimiento amplio del asunto, pues sí. He sentido el corazón alborotado y he sentido las mejillas calientes, he decidido también hacer cosas extraordinarias (cosas que no hubiera podido hacer por y para mí), decidí algunas veces entregarme completamente y acá estoy lamentando profundamente haberlo hecho. 

Los recuerdos dolorosos tienen sangre y vergüenza, dolor profundo, cicatrices. ¿Tan difícil será olvidar todo esto? Se siente muy cercano, muy vívido aunque esos recuerdos ya hace mucho los había enterrado. Quizás eso fue, no me di el tiempo de sufrirlos, lo enterré y pensé que era suficiente. 

Me atormenta este asunto. ¿Qué debo hacer para olvidarme de tanta mierda? Ya está doliendo y me está asustando. 


18 de junio de 2025

Uso y abuso

Por rabia, por pura rabia, en un tritrás me arme un show. Pongámosle performance, pero improvisada y movida por la rabia. Me sorprende a todo esto que sea siquiera capaz de contar una historia más o menos larga, de memoria, pudiendo imprimirle gracia y drama, emociones muy reales, acciones impactantes. Aunque no lo sé con certeza, no me estaba mirando y tampoco estaba pensando en cómo me veía. Miré un par de veces a alguien que estaba justo delante de mí, sentado, pero poco más. En las presentaciones y lecturas me cuesta bastante mirar a alguien en particular porque me distraigo; creo que esas pocas veces que miré el rostro de alguien, era para verificar el efecto de lo que estaba contando, insisto que solo lo creo. 

Lo he contado y varias personas (que conozco) estaban ahí. Las personas ahí vieron esa parte y he contado lo mismo, quizás acotando un poco o alargando un poco para dar contexto. Algunas me miraron con curiosidad, me comentaron algunas cosillas y poco más. Uno me retó y le encuentro todo la razón: “es mejor agarrarse a combos (con otros) que dañarse (uno mismo) por rabia”, me dijo. 

Inmediatamente después de la perfo, pasaron un montón de cosas “públicas”; la gente siguió mirándome, internamente también pasaba mucho. 

Salí de ahí junto a unas personas valiosas para mí, pagaron un vehículo y le pidieron que me dejara cerca de donde me estaba quedando, se fueron juntas porque se estaban quedando en el mismo lugar. Caminé un buen tramo porque mentí en la ubicación, necesitaba caminar un rato. Llegando al lugar (una hostal), hice lo de siempre, lo que hago todas las noches. La gran diferencia fue una consecuencia de la perfo y me pregunté hasta cuándo sería capaz de hacer cosas así, hasta cuándo podrían aguantarme las manos. Desde ahí me reservo lo sucedido, aunque al día siguiente fui –nuevamente– “pública”. 

¿Sabes? Tengo esas imágenes bien claras en la memoria, podría contarlo en alguna reunión con amigxs o contárselo a alguien cuando sienta ganas. Lo más probable es que lo ocupe en algún cuento, como hago con esas cosillas que no son tan públicas, aquellas que siento y oculto entre las cosas que digo. 

Quizás te preguntes por qué tanto silencio (en este blog) y es porque me están acosando. El blog se convertirá en algo “privado”.

17 de agosto de 2024

Embriagada.

Hay algunas experiencias que me brindan un profundo sentimiento de goce. Hace décadas (me encanta cuando puedo usar esta expresión), las buscaba forzándome a aguantar asuntos que no me gustaban para alcanzar una experiencia de goce, pero casi siempre terminaba tan exhausta que esa emoción intensa me duraba poquito -lo suficiente para sonreír, pero no para recordarla o disfrutarla-; ahí prefería volcarla o, mejor, transformarla en algo concreto como un cuento o una entrada en el blog. De este modo sería capaz de mantenerla en la memoria, aún si no alcanzaba a disfrutarla o entregarme completamente a esa experiencia; una descripción, una historia, una idea, cualquier prueba escrita de que yo lo había vivido. Hay un montón de entradas que quedaron "congeladas" porque pocas veces volví, no regresé a leer, no los modifiqué (o corregí), no las he buscado ni tampoco creo recordar la gran mayoría; ahí continúan. Hay otras tantas a las cuales regreso y regreso, vuelvo, uso, recuerdo, desempolvo, revivo y vuelvo a experimentar (aunque solo sea en la memoria, amablemente guiada por mis propias palabras que brindan al recuerdo una abreviatura del hecho que escribo). Es como ver el avance de una película, ver un "cortito" con el que piensas que quieres verla, pero no lo suficientemente bueno como para ir a verla; al final no es que no quiera verla, sino que no puedo verla... quizás no es un buen ejemplo. 

Hoy, en particular, fui acogida por gente amable, fui oída como un igual, fui aceptada e integrada; todo sin esfuerzo, sin aguantarme cosas desagradables, sin estar buscando una experiencia de goce y la alcancé. Gracias. 

 

2 de agosto de 2024

Necesito quejarme y juro que solo es eso.

¿Sabes? me siento muy enojada por un montón de cosas, pero siento más el enojo porque me ha tocado tragármelo aun sin quererlo... sintiendo también ganas de hablar de esto, pero sin tener a alguien que me escuche. Sé bien que me quejo re-mucho, pero necesito quejarme "pa juera", no así con mis asuntos felices, esos me los puedo comer bien y disfrutar en soledad (y sacarlos como cartitas sorpresa cuando quiero que alguien sienta culpa o se arrepienta de weás que ha dicho). 

Desde el 2021 he sentido ganas de volver a reunirme con Los Viajeros y no necesariamente con los Viajeros que conozco, extraño mucho conversar con otras personas que quieran escribir cuentos porque siempre aprendo de los que conozco (sean jóvenes o mayores, hombres o mujeres, conocidos o no, tengan un largo camino escribiendo o apenas empiecen a hacerlo). Supongo que es el roce social, tener un tema común, aprender, conocer, conversar, desafiar a alguien, mirarlos a la cara y hacerlos sentir incómodos, que me odien y sigan yendo; me encanta y lo extraño. Ahora, eso de extrañarlos, me hace sentir un poco triste y poco más. Lo que me enoja bastante es la poca interacción o interés. No sé por qué siento tanta rabia cuando he oído a alguien decir "esto me encanta", "esto es mi sueño", "no dejaría de hacer esto", "quiero seguir", "¿cuándo volvemos?"... y después ni sé de ellos en años, desaparecen o hacen otra cosa y siento que me estaban mintiendo cuando los escuché. Pienso en el momento en que yo los escuché y me sentí feliz, sentí el corazón caliente porque ellos manifestaban abiertamente una decisión, una firme convicción, verbalizando un deseo intenso de hacer algo, mientras a mí me cuesta un montón tomar decisiones, decir "amo esto", "me gusta hacer esto", "este es mi sueño", "esto me apasiona". Creo que me enojo porque siento que se traicionan, dicen algo, luego hacen otra cosa y yo lo interpreto como una mentira porque siento envidia de la convicción que muestran otras personas, justo porque carezco de ese deseo intenso de hacer algo. Sé que es difícil de comprender, imagina lo que me tomó entenderlo y dejar de perderme en esas emociones; revisarlo y destriparlo para comprender. Ahora sé que no tiene sentido exigir a otras personas que mantengan fijos esos deseos porque las personas crecen y cambian, viven otras cosas y sufren otras cosas, no hay cosas "fijas". Yo me sigo enojando por weás, pero ahora no lloro por eso y tampoco lo hablo, tampoco termino odiando tanto a esas personas; ahora me lo guardo hasta que me dan ganas de quejarme acá.

Me demoré mucho escribiendo lo anterior y ya se me olvidaron las otras quejas. Santo remedio.      

20 de junio de 2024

Estoy reclamando (otra vez)... ¿por qué el mismo día, una después de la otra?

Un día, según yo del 2018, alguien me tomó una foto mientras presentaba en la Feria del Libro de La Serena (verano), en el sector café (no en el escenario principal) junto a Tomás y Guisela. En la foto salgo de pie y puede que las otras personas estén sentadas o de pie igual que yo, pero eso no lo recuerdo. Poquísimas veces me han tomado fotos de lado, no de frente, de lado, de pies a cabeza, completa, pero de costado. Veo mi cuerpo y se me hace extraño, aunque sé perfectamente por qué me veo tan extraña y por qué -en serio- estaba tan fuera de mí, con una forma nueva y extraña que no había tenido nunca en mi vida, incluso en mi juventud veinteañera o en mi etapa escolar. Además de esa figura trastocada, el vestuario ajustado y el color -gris y negro-, además de los tacones y la sobriedad de todo el momento (aunque no era solemne la presentación) me transmiten una sensación tétrica... además sé en qué andaba y por qué me veía así. Me sentía débil físicamente, me sentía quebrada y a punto de derrumbarme en el aspecto mental/psicológico. Por otro lado, percibirme delgada y usando la ropa adecuada (casi hecha a la medida del cuerpo que tenía en ese momento) que me hacía notar que otros me miraba "mucho", más que siempre, quizás demasiado y eso me brindaba un poquito más de seguridad en mí misma. Me sentía agradecida porque esas miraditas que percibí como agradables, me daban las fuerzas que me faltaban en ese momento. Durante la presentación miré el reloj varias veces, no podía excederme del tiempo asignado porque algún organizador puso esa presentación a las 18:00 y otra -ambas conmigo en escenario- a las 19:00... terminar a la hora una de ellas -la que acabo de describir-, disculparme y echar a correr para recoger mi mochila, medio esconderme detrás de un módulo y cambiarme la ropa, respirar y salir corriendo a dejar la mochila, correr al camarín, cruzar palabras con los músicos y salir porque era el momento. Apenas supe el programa de la feria, me pregunté cómo me las arreglaría para hacer algo a las 18:00 y terminar a las 18:45; comenzar lo siguiente a las 19:00 y terminarlo bien; el mismo día, la misma tarde, en la misma feria. Yo entiendo que no soy la participante más conocida de todas las personas que presentan en la feria (durante dos semanas en esos años), entiendo también que a alguien se le ocurriera agendarme dos presentaciones el mismo día porque 2x1 y ¿sale más barato porque tengo que pagar un solo pasaje?... no entiendo la lógica que usan para agendar las presentaciones de la feria del libro y debo declarar que los organizadores me conocen, saben que voy todos los días a la feria y que siempre he presentado a la hora y he cumplido con lo que he prometido hacer. 

Me pregunté, en el momento, cómo es que me agendaron dos presentaciones, una después de la otra, el mismo día, y lo atribuí a un error o comodidad de la organización (o pensar "weno, los otros autores se acomodaron, ella igual")... este año me pasó de nuevo y ya parece webeo porque además de agendarme dos presentaciones (una en la mañana y una en la tarde), mi participación vino con lluvia, corte de luz y escándalo. Debes saber que la más mínima gotita, humedad excesiva o lluvia es catastrófica en las ferias del libro: la municipal, la del ministerio, la de la red, cualquiera; no podemos hacer las ferias con lluvia en esta ciudad. En la última feria del libro me agendaron dos presentaciones: una en la mañana y una en la tarde. La de la mañana se canceló porque cayó poquita agua y colapsó ¿todo? no lo sé, pero no había luz y me llamaron como dos horas antes para cancelar mi presentación. Llegué y tampoco tenía claro qué hacer, ya que pensaba que sería imposible reagendarla dentro de la misma feria (quedaban pocos días)... a darle, total, me imaginaba que asistirían súper pocas personas (como siempre) y que, me sintiera como me sintiera, tenía que hacerlo igual. Así y todo, hice lo que pude, lo que estaba dentro de mis posibilidades, lo que podía hacer después de tantos días y tanto correr por toda la feria. No le deseo a nadie que le toquen dos presentaciones el mismo día, tampoco con una hora de diferencia; hay demasiado que pensar, mucho que coordinar, detalles que se convierten en problemas y estupideces que podrían no ocurrir (pero pasan igual). 

Después de todo, cuando ya estaba medio aliviada de mis tareas obligatorias (esas que no puedo delegar), me fui bien a la chucha. Alguien podría decir que me conoce, que sabe lo que hago, que está al tanto, que está pendiente y le diría que está mintiendo. Alguien también me podría cuestionar sobre mis labores públicas (a la vista de todos, pero no necesariamente que tengan que ver con presentaciones), sobre la urgencia que me impongo o el actuar apresurado, sobre mis momentos de descanso o mis segundos de ocio; le diría que me siento muy sola aunque esté rodeada de personas y que nadie me acompaña todas las horas del día que dura la feria (esa feria y las otras) como para decir algo -bueno o malo- al respecto. Por algunos asuntos que no elegí y otros tantos que sí, he estado acumulando una carga grande sobre mí (durante años); a veces, cuando muchos factores se acumulan y me siento sola y no he hablado con nadie y el tiempo no me permite ausentarme y pasan cosas que no deberían suceder; me colapso. No alcanzo a "verlo venir", no alcanzo a hacer algo. Me pasan treinta mil cosas en la cabeza y en el cuerpo, no puedo pensar, no puedo decidir bien, no puedo hablar bien, no puedo actuar bien. Me demoro bastante en recuperarme (horas, a veces días) y la vida sigue, la feria continúa, las personas no se detienen y yo tengo que seguir ahí porque me voy al cierre (aunque no tenga ganas, aunque no me sienta bien, aunque no quiera). Aunque me siento sola muchas veces, sé que no estoy sola; al irme a la chucha me ayudaron cuatro personas; cuatro personas me ayudaron en lo que podían y de la forma que sabían o podían ofrecer. Sin pensarlo, sin masticarlo mucho o intentar entenderlo, me ayudaron. Gracias, muchas gracias. 

 
 *Descubrí este tema y me parece guay. 

30 de noviembre de 2023

¿Yo pongo el tema o me sale el tema?

Estoy juntándome con una persona que hace rato conozco, pero con quien no había tenido el placer de conversar largo y tendido. Es raro que ahora estemos en contacto cercano porque su rostro lo he visto quizás cientos de veces (porque nos dedicamos a los libros, pero en distintos rubros) y ni se me había pasado por la cabeza la posibilidad de que pudiéramos conversar de temas comunes, pero también de temas personales o de opiniones que no tienen que ver con libros. En particular la idea de que todxs estamos viviendo con stress post-traumático... escoge la razón que más te parezca porque hay varias.

Tengo una amiga que con frecuencia me encarga "peguitas" y, como le gusta lo que hago, me encarga también otras cosas que son divertidas de hacer porque son cosas que poco hago. También, en algún momento, llegamos a hablar de que todxs estamos viviendo con stress post-traumático... acá puedes escoger otra razón o repetir la anterior. 

En circunstancias distintas (quizás) yo no hubiera tenido esas conversaciones, me imagino que tampoco existía la posibilidad de que habláramos bajo estas condiciones: tecito, casa, jardín, cigarros, "conversá relajá". Esas conversaciones han sido distintas y me obligan un poco a pensar, a dialogar de otro modo, a sacar temas que no toco con frecuencia porque siento, casi siempre, que hay cosas de mí que no vale la pena escuchar, o sea, que otra persona desee escuchar esas cosas que encuentro que a nadie le interesan. Ojito acá, no es temas de pega (ahí todo bien), tiene que ver con asuntos personales que en mi entorno cercano no puedo plantear o no quiero plantear o me da miedo plantear o siento que no soy digna de ser escuchada cuando hablo de esos temas; tiene que ver conmigo y el modo en que los clasifico (resguardo o expongo) según experiencias previas. 

A modo de dato: quien más me gustaría que me oyera hablar sobre estos temas es mi entorno más cercano. 

Yo pongo el tema personal y también se me sale el tema personal: esos que me vi en la necesidad de "poner" por escrito porque en ese momento no creí posible hablarlos y perdí la oportunidad de indagar más al respecto. Ahora que, con naturalidad y más madurez, hablo de esto y aquello, ya no duele tanto. 

24 de noviembre de 2023

Avanzando a punta de patadas en el culo

A veces reviso la cantidad de "vistas" que tienen mis entradas y es espeluznante saber que 10 o más visitas son de la misma persona; no la misma en todas las entradas, pero sé que uno u otro visita más esa entrada porque se ve ahí, se recuerda y lee aquello que se quedó en el tiempo, detenido y rancio.

Los primeros cuatro años teniendo este blog sentía, con frecuencia, que quería eliminarlo; pensaba mucho en eso, masticaba la idea y me atormentaba preguntándome si algún día tendría más de dos visitas. Después de esos cuatro primeros años (mi primer blog no existe), este es el segundo personal (2017) y ya ni pienso en eliminarlo, pero tengo una respuesta para esa sensación: cuando alguien invierte mucho tiempo en algo, aunque fracase (esto también corre para relaciones personales), cuesta un montón dejarlo porque "pucha, es pésimo todo esto, pero he invertido tanto tiempo y esfuerzo que es más doloroso dejarlo que borrarlo; representa mi esfuerzo su existe, si deja de existir me sentiría miserable".

Me alegro (aunque no lo parezca por el párrafo anterior) que las personas que me conocen y me aprecian (o quieren, poco o mucho) puedan leer de mí acá... claro, cada tantos meses, pero sé que leen. Gracias.

No voy a comprometerme con más entradas porque me ha pasado que me comprometo y escribo cosas y blablabla, pero después pasan cosas o decido que no quiero hacerlo y ahí queda; no me comprometo, pero siento que me pican las manos por escribir y esta plataforma es ideal. No prometo nada. 


1 de julio de 2022

Te extraño.

He estado bastante apartada de todo: de las visitas a mis amigxs (por salud mental), de las salidas sin planificación (para salir de la rutina), de las salidas al patio (para distraerme con el jardín); cosas así, detalles que pasaron a ser insignificantes en la memoria de las personas que me conocen -tan insignificantes, que quizás olvidaron que disfruté mucho de todo eso tan simple-.

Dudar de las capacidades propias, aún cuando tienes años de experiencia en algo (una labor, una pega) ha sido un tormento constante los últimos meses: me pasa con talleres, con libros, con ferias, con gestión, con formularios, con conversaciones. Me llama la atención porque si bien me había pasado en algún momento, no con tanta frecuencia ni tampoco para generarme preocupación y mucha ansiedad. 

Por necesidad he aceptado pegas sin sentirme lo suficientemente capaz para hacerlas bien, por necesidad y nada más, porque necesitaba sentir que tenía algún tipo de control sobre algo y nada más, porque necesitaba sentir cierta independencia (aunque jamás he sido independiente del todo) y nada más. A estas alturas me parece tonto escribir de esto, por eso les dejo una analogía en vez de explicarlo: tener una bicicleta y poder usarla cuando no te gusta caminar, sí que hace la diferencia.

No quiero que alguien venga, después de leer esto, a hablarme como si supiera de lo que escribo porque las entradas de este blog son resúmenes de pensamientos vagos, implícitos y latentes, sumados a que no soy capaz de hablar con nadie (porque, de verdad, creo que no puedo ser completamente sincera con alguien)... no, no quiero que nadie me hable después de leer esto.

Recuerdo que en varias oportunidades he dicho de mí (me he referido o he escrito) que soy negligente y es cierto. Ahora noto que también me insulto -con palabras diversas en connotación y grado de violencia- con bastante frecuencia (aunque pueda solucionar o subsanar el error); cuando uno se insulta constantemente, te haces daño. Estoy más allá del "saberlo", primero porque me lo hicieron notar y, luego, porque aprendí a ponerle atención; muchos años después -ahora- entiendo que lo aprendí de alguien cercano y es como una forma de desviar o canalizar mejor la frustración porque no está permitido fallar (pensando en la lógica dentro de este mismo aprendizaje). No, no me agrada. 

Por segunda vez, un profesional, me mandó a una evaluación con otro profesional. No puedo precisar las veces en que amigos me han sugerido lo mismo. Hasta ahora no le hice caso a ninguno. 

Me llené de pega por necesidad, no sólo de dinero, sino como un modo fiable de ocupar la mente; no puedo leer (como pasatiempo) y tampoco puedo escribir como antes (en mis libretas de asuntos importantes), se me hace esquivo disfrutar de una película o serie, se me hace complejo disfrutar la comida aunque sea algo que me guste comer, se me hace difícil decidir ir a dormir porque despierto como si hubiera estado toda la madrugada viendo pesadillas que no soy capaz de recordar; algunas sí y son feas; y no recuerdo la última vez que tuve un sueño grato o mínimamente tranquilo. 

No quiero que alguien venga, después de leer esto, a hablarme como si supiera de lo que escribo porque las entradas de este blog son resúmenes de pensamientos vagos, implícitos y latentes, sumados a que no soy capaz de hablar con nadie (porque, de verdad, creo que no puedo ser completamente sincera con alguien)... no, no quiero que nadie me hable después de leer esto.

Extraño a Guise, la extraño mucho aunque sí estoy juntándome con ella, pero la necesito más, necesito más tiempo con ella, verla por más tiempo, beber más tazones de café amargo y comer más postres caseros sin azúcar, arreglar más lámparas, atar más pantallas, parchar alguna weaíta, saber que puedo ayudarla en algo para que se me olvide todo en esa casita tan lejana y colorida, llena de objetos para ver, llena de detalles en otros idiomas, llena de palabras. Es porque me escucha, me ha escuchado siempre, me escuchó sin importarle sus propios pensamientos, juicios o preguntas.  

Si estás leyendo esto, lo escribí hace meses; recuerda que se pueden programar entradas para que se "autopubliquen" en el futuro.