La persona que me escribió me preguntó si yo estaba bien y terminó escribiendo "¿Somos amigas?" Hace rato que estoy agotada, pasé algunos meses durmiendo poquísimo, comiendo mal, solo trabajando desesperadamente porque el futuro se ve poco auspicioso; todo por miedo, creo. No tener tiempo para asuntos que no tengan que ver con trabajo me ha costado también, he perdido relaciones sociales, tengo muy poco contacto con mis amistades, no encuentro el momento de conversar tranquilamente con alguien y me duele, me cuesta vivir sin tener momentos en que pueda salirme de mi trabajo.
Esta persona, luego de mi respuesta, comenzó a contarme un montón de cosas, resumiendo algo como que haber tenido un conflicto con otra amiga, la ha perjudicado de tal modo que siente que la gente (sus amistades) les están echando tierra a su tumba... Que intentan desaparecerla, negarle espacios, negarle ayuda y más encima la están enterrando viva: yo no me preocupé, me enojé (y con cada mensaje, me enojo más).
Que esta persona me meta en el mismo saco que esa gente horrible me hace sentir muy mal, especialmente porque mi ausencia solo se explica por el ritmo vertiginoso de mi trabajo; por circunstancias en que un amigo se sentiría feliz por mí (por tener trabajo y mantenerlo aún en las crisis) o se sentiría preocupado por mí (porque pucha que me veo mal por el cansancio y el desgaste que esto me ha significado).
Pensando durante estos días -entre mensaje y mensaje de uno y otro lado-, no dejo de sentirme mal: me siento enojada porque esta persona me compara con otras personas que han actuado (en el trabajo y la vida) de modos abominables. No me interesa que ahora mismo se sienta mal por el desastre climático (que es lo más probable) y que ande diciendo weás que no corresponden solo porque se siente mal: no tiene idea de cuánto la quiero, al parecer no valoró nunca lo que hice por ella, nuestra amistad vale menos que callampa y no es capaz de entender que estoy tan tan metía manteniendo mi trabajo que apenas tengo tiempo de dormir.
No, yo no soy de las que se enojan y te dejan de saludar, tampoco hago bandos y no tengo un comportamiento sectario, tampoco voy a dejar de mencionarte (incluso si llegara a odiarte porque sé el valor que tiene lo que haces), tampoco te voy a negar un dato o una conexión; yo no soy así, no lo fui antes y, mucho menos, me comportaré así ahora.
En algún rato incluso pensé en contarle todas las veces de este año y los años anteriores en que la mencioné, la recomendé, la recordé o sentí ganas de ir a visitarla (y no pude); incluso recordarle las veces en que fue a ver a otras personas y a mí no, las veces en que ni me meó estando en el mismo espacio o las veces en que se fue de tarro con cosas que le conté esperando cierta confidencialidad (porque eran cosas muy personales y que me tenían muy complicada); después me pregunté ¿Para qué? Cuestionar mi amistad es grave, no me lo merezco; comparme con un montón de gente asquerosa me ofende; que me reclamen weás, lo tolero de gente que está cerca de mí, que sabe de mí, que se preocupa por mí.
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