Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":

7 de abril de 2026

Me veo en todxs

La última vez que hable con Tomás (en diciembre del año pasado), le conté que en la última junta de las Disversas (en septiembre) me había visto en muchas de las chicas que fueron. Llegué temprano, me fui relativamente tarde -no muy avanzada la madrugada-. Hice de todo: bailé, canté, comí torta, canté cumpleaños feliz, jugué pool, me reí, conversé con gente conocida y con gente que conocí ahí, jugaron a adivinarme la edad, invité cervezas y papas fritas, menos unirme a los juegos de mesa (en general no me gustan). 
Le conté a Tomás que me dediqué también a mirar mucho, más bien a observar: las chicas a las que miré más eran jóvenes (veinteañeras) y, muchas veces, me pasó que me vi en ellas. Es difícil de escribir, lo intentaré, ojalá se entienda. 
Si yo estaba a un lado de la mesa, al otro había una chica conversando y bebiendo chela; en ese momento me vi en ella, me recordé con veintitantos, bebiendo chela, conversando y siendo más risueña de los que soy ahora. Después me pasó con otra chica que, por primera vez, se animaba a jugar pool. Luego con una chica que tenía que irse en un par de horas, pero que no sabía en qué irse. Luego con otra fumadora en la barra. Luego con la cumpleañera. Luego con la que iba medio entoná y se reía sola. Así durante horas y horas, así mirando uno y otro rostro. 
No es nostalgia la que siento, tampoco es tristeza (aunque mis veinte no fueron muy felices); es verse ahí, recordarse porque los gestos que hice a los veinte ya los perdí, las sonrisas ligeras, la felicidad ingenua, la inocencia nocturna... Todo aquello jamás volverá en mí, pero siempre puedo revivirlo si miro a mi alrededor y encuentro que mi sonrisa perdida en el tiempo es la misma de las chicas que recién están saliendo por la noche. 
Ya no soy tan torpe hablando, ya sé perfectamente cómo continuar una conversación. Sé cuando me siento cómoda y sé cuanto tiempo puedo sostener una actividad distinta en ese contexto. Me siento tranquila, me siento feliz; disfruto mucho ver a otras sonreir conmigo o con otras; me gustan todas, las veo y me desbordo en alegría.

Hace algunos días fui a la siguiente junta, llegué eufórica (aunque un poco tarde). Volé en la moto desde La Serena a Coquimbo, iba súper rápido porque deseaba llegar lo más pronto posible. Entré casi gritando, casi con ganas de agarrar a alguien y bailar, saltar, no lo sé; era tanta felicidad que no sabía bien qué hacer. Me pregunté (al otro día) si fui impertinente, pero no sintiéndome mal, sino pensando en que quizás asusté a más de alguien. Ay, me encantaría que esas juntas fueran mensuales.
Gracias.