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19 de diciembre de 2025

Me caí de culo tres veces en 2025

 Hace algunos meses "un pajatito" (como lo denominó el amigo de la grúa de motos) me botó de mi moto mientras estaba circulando a bajísima velocidad, iba a visitar la casa de mi familia. Yo no lo vi venir, iba como siempre, incluso aliviada porque en la misma calle a veces me sale un perro estúpido -que me odia- y ese día estaba encerrado. Yo venía sola por mi lado de la vía y el autito verde metálico del pajarito venía detrás de un auto que yo vi de frente, cerquita, casi pegado a la cola. Cuando deje de ver el auto que venía de frente, pero en la vía contraria, apareció el auto chiquito y viró sin fijarse. Me golpeó el lado izquierdo de la moto, en la parte de atrás y yo caí de culo en el cemento. Creo que mi "conchetumare" se oyó a muchos metros, mi voz se ha hecho más grave con los años y llevo como tres años gritando "aló" desde muchos antejardines serenenses y coquimbanos porque hago delivery de libros; mi voz se ha hecho más audible. No estaba insultando al pajarito, grité al cielo insultando quizás a mi mala suerte, pues yo no había provocado el accidente, tampoco se me ocurrió pararme a pelear con el pajarito, tampoco es que me doliera o sintiera que algo había dejado de funcionarme... además quedé de espaldas, con una pierna en el suelo y la otra encima del asiento de mi moto ladeada. 

Cuando hay accidentes, caídas o choques en la vía pública, quien más siente empatía por tu estado es el conductor que maneja el mismo vehículo que tú. Me ayudan (u ofrecen ayuda) peatones cuando me caigo en la calle caminando. Me ofrecieron ayuda motoqueros cuando me quedé botada en el paso sobre nivel de Peñuelas. En bici quizás es la excepción, una vez me levantó un curao, otra me levantó un bombero de una bencinera y, en la otra, el muchacho con el cual choqué de frente -bici contra bici-. Ahora me vieron varias personas mayores (hombres) y por el susto no atiné a pararme al tiro o a aceptar su ayuda. Les dije que me dieran un minuto y me disculpé con el pajarito porque ese insulto fuerte no era para ella y noté que también estaba muy asustada -además sabía que había sido su culpa-. 

Al rato me paré, me ayudaron a levantar mis cosas y la moto. No pusimos más lejitos del cruce de las calles en donde me había botado el pajarito y hablamos tranquilamente. No fue grave, no nos fue mal. Después del susto la moto no encendía, así es que llamé al amigo de la grúa y le dije al pajarito el valor  y que la contactaría para cobrarle los costos (si es que la moto estaba dañada). Me transfirió 30.000 y quedamos en contacto. Se fue. Cuando llegó el amigo de la grúa, me pidió permiso para revisar la moto y me explicó que no encendía porque estaba "ahogada"; quemó un poco de bencina y la echó a andar. Me cobró 20.000 por el pique y el arreglo, si hubiera usado la grúa me habría costado 25.000. Agradecí al amigo de la moto y a un caballero que me ayudó a parar la moto, luego seguí con mi asuntos. En la noche le escribí al pajarito para contarle que la moto estaba bien, que el amigo me había cobrado menos y que me tomaría un buen café con el resto del dinero; me agradeció que le contara el final de toda la historia. Demás que seguía nerviosa (aunque le mesanjeé horas después), me agradeció el gesto y me deseó un buen cafecito.

A pesar de que me caí sobre una de mis nalgas y no me golpeé el resto del cuerpo, me sentía un poco apaleada, el susto decía yo. Al otro día y durante una semana tuve un moretón, pero sentía el cuerpo renovado; cuando le conté a mi hermana sobre la caída, mencioné que se me había realineado "para bien" el cuerpo o algo como que se me habían alineado los chakras (no recuerdo bien), pero el punto era que no sentía más achaques de los que tenía antes del golpe, sino menos. Yo no sé si seré masoquista o algo, pero esos tres elementos: golpe, susto y alivio, como que me hacían falta y mi cuerpo lo agradeció curándose y mi cabeza me agradeció olvidando cualquier mierda irrelevante que me estaba quitando atención de los asuntos importantes. 

Hace un par de semanas me caí en el patio. Una caída muy tonta. Se me resbaló un pie en una bajada de tierra (que tenía algunas piedrecitas sueltas) y quedé sentada; me golpeé el culo y el codo del brazo derecho. Tenía un vaso con café en la otra mano y apenas se derramó porque caí con el torso recto. Me asusté un poco por mi torpeza, no recuerdo haberme caído así, resbalándome por un camino que conozco bien, que incluso puedo recorrer con los ojos cerrados o por la noche sin usar linterna. Me sentí un poco "vieja" ¿acaso me estaban fallando las piernas? ¿acaso me sentía tan cansada que no estaba poniendo atención? ¿acaso estaba tan colapsada por el cansancio que mi cerebro había olvidado esa bajadita? ¿estaba distraída? No sé, pero me pasó lo mismo, me sentí aliviada después del sustito; me sentía mejor que antes de la caída; aliviada de la cabeza y sin dolor en el cuerpo.

Hace unos días me caí en una escalera, en una tienda del centro. Una mala combinación entre suelas lisas y resecas de unos zapatos viejísimos; una escalera antigua y resbalosa de piedra; una distracción entre una llamada y una búsqueda infructuosa en un bolsillo; y, por último, no poner atención y poner el piloto automático para hacer algo que creía poder hacer a ojos cerrados porque me siento muy cansada. Estaba súper preocupada por la persona que iba a mi lado más que de mí. La escalera tenía quizás 20 peldaños y me resbalé a la mitad, mi trasero me hizo rebotar hasta el último. Fui muy rápido como para alcanzar a actuar, así es que miré a la persona que iba a mi lado y le pregunté si estaba bien. Todo bien aunque se golpeó un brazo. ¿Me puedes abrazar? le pregunté. Y me dijo que no quería porque estaba bien. Insistí en que me diera un abrazo y le dije que era yo quien lo necesitaba. Dentro de todo, me alegré que no hubiera nadie más, que nadie me viera ni nadie intentara ayudarme; creo que me hubiera puesto a llorar de la vergüenza. Finalmente lo mismo, alivio. 

Pensándolo un poco, quizás y solo quizás, lo que he estado viviendo estos últimos meses -en mi trabajo- ha sido tan repetitivo y poco desafiante que estas caídas sorpresivas le han brindado a mi cerebro algo de estímulo ¿positivo? ay, no sé cómo explicarlo. Creo que sentiría un alivio enorme si estos pequeños accidentes fueran "medianos", si estos machucones fueran cortes o huesos rotos, si las caídas se transformaran en reposo, largas horas de sueño o un poco de atención.  

18 de junio de 2025

Uso y abuso

Por rabia, por pura rabia, en un tritrás me arme un show. Pongámosle performance, pero improvisada y movida por la rabia. Me sorprende a todo esto que sea siquiera capaz de contar una historia más o menos larga, de memoria, pudiendo imprimirle gracia y drama, emociones muy reales, acciones impactantes. Aunque no lo sé con certeza, no me estaba mirando y tampoco estaba pensando en cómo me veía. Miré un par de veces a alguien que estaba justo delante de mí, sentado, pero poco más. En las presentaciones y lecturas me cuesta bastante mirar a alguien en particular porque me distraigo; creo que esas pocas veces que miré el rostro de alguien, era para verificar el efecto de lo que estaba contando, insisto que solo lo creo. 

Lo he contado y varias personas (que conozco) estaban ahí. Las personas ahí vieron esa parte y he contado lo mismo, quizás acotando un poco o alargando un poco para dar contexto. Algunas me miraron con curiosidad, me comentaron algunas cosillas y poco más. Uno me retó y le encuentro todo la razón: “es mejor agarrarse a combos (con otros) que dañarse (uno mismo) por rabia”, me dijo. 

Inmediatamente después de la perfo, pasaron un montón de cosas “públicas”; la gente siguió mirándome, internamente también pasaba mucho. 

Salí de ahí junto a unas personas valiosas para mí, pagaron un vehículo y le pidieron que me dejara cerca de donde me estaba quedando, se fueron juntas porque se estaban quedando en el mismo lugar. Caminé un buen tramo porque mentí en la ubicación, necesitaba caminar un rato. Llegando al lugar (una hostal), hice lo de siempre, lo que hago todas las noches. La gran diferencia fue una consecuencia de la perfo y me pregunté hasta cuándo sería capaz de hacer cosas así, hasta cuándo podrían aguantarme las manos. Desde ahí me reservo lo sucedido, aunque al día siguiente fui –nuevamente– “pública”. 

¿Sabes? Tengo esas imágenes bien claras en la memoria, podría contarlo en alguna reunión con amigxs o contárselo a alguien cuando sienta ganas. Lo más probable es que lo ocupe en algún cuento, como hago con esas cosillas que no son tan públicas, aquellas que siento y oculto entre las cosas que digo. 

Quizás te preguntes por qué tanto silencio (en este blog) y es porque me están acosando. El blog se convertirá en algo “privado”.