Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":

1 de julio de 2022

Te extraño.

He estado bastante apartada de todo: de las visitas a mis amigxs (por salud mental), de las salidas sin planificación (para salir de la rutina), de las salidas al patio (para distraerme con el jardín); cosas así, detalles que pasaron a ser insignificantes en la memoria de las personas que me conocen -tan insignificantes, que quizás olvidaron que disfruté mucho de todo eso tan simple-.

Dudar de las capacidades propias, aún cuando tienes años de experiencia en algo (una labor, una pega) ha sido un tormento constante los últimos meses: me pasa con talleres, con libros, con ferias, con gestión, con formularios, con conversaciones. Me llama la atención porque si bien me había pasado en algún momento, no con tanta frecuencia ni tampoco para generarme preocupación y mucha ansiedad. 

Por necesidad he aceptado pegas sin sentirme lo suficientemente capaz para hacerlas bien, por necesidad y nada más, porque necesitaba sentir que tenía algún tipo de control sobre algo y nada más, porque necesitaba sentir cierta independencia (aunque jamás he sido independiente del todo) y nada más. A estas alturas me parece tonto escribir de esto, por eso les dejo una analogía en vez de explicarlo: tener una bicicleta y poder usarla cuando no te gusta caminar, sí que hace la diferencia.

No quiero que alguien venga, después de leer esto, a hablarme como si supiera de lo que escribo porque las entradas de este blog son resúmenes de pensamientos vagos, implícitos y latentes, sumados a que no soy capaz de hablar con nadie (porque, de verdad, creo que no puedo ser completamente sincera con alguien)... no, no quiero que nadie me hable después de leer esto.

Recuerdo que en varias oportunidades he dicho de mí (me he referido o he escrito) que soy negligente y es cierto. Ahora noto que también me insulto -con palabras diversas en connotación y grado de violencia- con bastante frecuencia (aunque pueda solucionar o subsanar el error); cuando uno se insulta constantemente, te haces daño. Estoy más allá del "saberlo", primero porque me lo hicieron notar y, luego, porque aprendí a ponerle atención; muchos años después -ahora- entiendo que lo aprendí de alguien cercano y es como una forma de desviar o canalizar mejor la frustración porque no está permitido fallar (pensando en la lógica dentro de este mismo aprendizaje). No, no me agrada. 

Por segunda vez, un profesional, me mandó a una evaluación con otro profesional. No puedo precisar las veces en que amigos me han sugerido lo mismo. Hasta ahora no le hice caso a ninguno. 

Me llené de pega por necesidad, no sólo de dinero, sino como un modo fiable de ocupar la mente; no puedo leer (como pasatiempo) y tampoco puedo escribir como antes (en mis libretas de asuntos importantes), se me hace esquivo disfrutar de una película o serie, se me hace complejo disfrutar la comida aunque sea algo que me guste comer, se me hace difícil decidir ir a dormir porque despierto como si hubiera estado toda la madrugada viendo pesadillas que no soy capaz de recordar; algunas sí y son feas; y no recuerdo la última vez que tuve un sueño grato o mínimamente tranquilo. 

No quiero que alguien venga, después de leer esto, a hablarme como si supiera de lo que escribo porque las entradas de este blog son resúmenes de pensamientos vagos, implícitos y latentes, sumados a que no soy capaz de hablar con nadie (porque, de verdad, creo que no puedo ser completamente sincera con alguien)... no, no quiero que nadie me hable después de leer esto.

Extraño a Guise, la extraño mucho aunque sí estoy juntándome con ella, pero la necesito más, necesito más tiempo con ella, verla por más tiempo, beber más tazones de café amargo y comer más postres caseros sin azúcar, arreglar más lámparas, atar más pantallas, parchar alguna weaíta, saber que puedo ayudarla en algo para que se me olvide todo en esa casita tan lejana y colorida, llena de objetos para ver, llena de detalles en otros idiomas, llena de palabras. Es porque me escucha, me ha escuchado siempre, me escuchó sin importarle sus propios pensamientos, juicios o preguntas.  

Si estás leyendo esto, lo escribí hace meses; recuerda que se pueden programar entradas para que se "autopubliquen" en el futuro.

29 de abril de 2022

Recuerdos que había olvidado

Cuando comencé este blog, no tenía muy claro sobre qué deseaba escribir (teniendo en cuenta que quedaría en internet dando vueltas un buen rato o hasta que decidiera eliminarlo -pero llegó un punto en que sería doloroso perder todo esto-). Escribía mucho sobre lo que me sucedía porque todo lo que viví era nuevo y maravilloso, como que hasta que comencé a escribir no había vivido o quizás no me gustaba lo que viví antes. Me cuesta escribir de mis recuerdos antes de vivir acá, aunque me han recomendado "sacarle jugo" a todo eso que vi, que sé, que recuerdo, que he intentado olvidar. 

No tengo claro cuál es la razón de comenzar a recordar cosas que no quiero recordar, pero me pasa mucho en los últimos meses; la mayor parte de los recuerdos son malos recuerdos. ¿Qué puedo hacer con todo esto si me cuesta mucho escribir? Antes lo ponía en cuentos o proyectos, usaba los recuerdos (malos recuerdos) para crear escenarios o adornar lo que escribía. Hay malos recuerdos que se mezclan con asuntos presentes y tengo sueños inquietos, muchos sueños inquietos. 

Me cuesta hacer las cosas, me cuesta dedicar tiempo a mis pegas, me costó un montón lidiar con la feria del libro (y eso que apenas pude cumplir con algunas jornadas), me costó levantarme y acostarme, me costó conducir la moto una y otra vez a lo largo y ancho de la ciudad para cumplir con todo lo que debía cumplir. 

El apoyo emocional de mis amigxs ha sido fundamental, poder hablar con ellxs, poder hablar con ellxs sin ocultar piezas o partes, sin miedo de que se me juzgue. Gracias. Quiero más valor, quiero sentirme valiente.

Yo creía que estaba sanando, que estaba mejor, que estaba bien... quizás porque no me perdía en emociones cuando hablaba con mis amigxs... nah, bastó con que hablara con alguien y que me insistiera e insistiera más allá de lo cómodo, para que se escurriera fuera de mí todo el pesimismo, ira, tristeza, frustración, cansancio... 

Los recuerdos -los malos recuerdos-, pienso, habían sido olvidados porque eran malos recuerdos; ahora regresan para atormentarme porque siento preocupación y cansancio, es como si hubiera perdido el control o la llave de ese cofre tan sucio que había enterrado tan bien (y que ahora está abierto). 

Tengo mis registros y conozco el modo de volcar recuerdos -para olvidar y superar-, pero tengo dificultades para escribir, para recordar aquello de lo cual necesito deshacerme; sin embargo, recuerdo aquello que es doloroso y que debió desaparecer hace décadas. 

15 de febrero de 2022

La teterita

Cuando llegué al lugar en donde vivo ahora, si bien había hartas cosas (que mi familia mandó), faltaban muchas otras de primera necesidad. En ese tiempo trabajaba en talleres y recibía un sueldo mensual; compré hartas cositas que necesitaba en este lugar. Mi primera tetera era pequeña, lo justo para una persona, era redondita y fácil de limpiar (incluso era fácil sacarle el sarro y pulir el exterior). Pasaron los años y mi tetera seguía impecable, la limpiaba con cierta regularidad y continuaba prestado un buen servicio hirviendo agua todos los días. Cuando llegó mi familia, la tetera no alcanzaba para hervir el agua necesaria para servir cinco tazas de té después del almuerzo y mucho menos para hacer más de siete por la tarde; me cambiaron mi tetera por una mucho más grande y ni me avisaron (porque las necesidades de aguar hervida para la familia era mucho más importante que conservar la tetera que yo había comprado para cubrir la necesidad de agua hervida para mis tecitos diarios). Mi tetera está en el patio, se me ocurrió que -para no botarla, porque estaba en muy buen estado- podía transformarla en algo más para conservarla, aunque no fuera en la cocina; le puse tierra dentro y puse una plantita. Esa tetera era algo muy lindo, tenía el tamaño perfecto y funcionaba bien, la forma me gustaba harto; lamenté perder esa tetera.

Me ausenté varios meses del lugar donde vivo y, cuando volví, noté que esa nueva tetera grande de marca estaba tan deteriorada que ni puliéndola y sacándole el sarro funcionaba bien: se soltó el mango (volviéndola peligrosa), ya no suena cuando hierve el agua y está oxidada por fuera porque la base y el cuerpo tiene dos piezas que, al parecer, estaban mal enganchadas desde el principio (esas mismas piezas impiden que se pueda limpiar totalmente el sarro que se acumula dentro). Por más que la limpié por dentro y por fuera, por más que le saqué la grasa pegada y la pulí, por más vinagre que le echara dentro; la tetera conservaba ese aspecto sucio y viejo que no recordaba, mostrando un deterioro propio del mal uso. No estoy culpando a nadie, esa tetera no debió reemplazar a mi teterita; me gustaba mi teterita redonda, era linda mi teterita. 

Me costó pensar en reemplazar la tetera, porque quería una igual a la que tenía al principio y hacía tantos años que la había comprado que era imposible encontrar una igual. Busqué por ahí y no me gustaron, tampoco busqué tanto, pero ya de regreso se me ocurrió un lugar en donde podía encontrar alguna alternativa más parecida a lo que yo recordaba. Me tuve que quedar mucho rato fuera del lugar y después dentro -mirando los productos- porque había clientes comprando mil cosas y alargaron la atención dando cháchara el muchacho que los atendía. Ese rato que estuve mirando, me enamoraba más de una teterita para té y, vagamente, comenzaba a encontrar similitudes con mi tetera que ahora es macetero; la misma forma, el mismo mango, la misma canastilla metálica para remojar té que se podía sacar y no usar. Había muchos colores para escoger y me quedé con "el original", la tetera metálica gris pulida de toda la vida; entre todos los colores yo buscaba con la mirada alguna que no estuviera pintada y ahí estaba, la misma teterita. La compré con gusto y me la llevé a casa. 

Al usarla por primera vez, noté que no suena (hay que adivinar cuándo está hirviendo o escuchar con mucha atención los sonidos que provienen de la teterita) y se ve exactamente igual a mi tetera, quizás tiene menos capacidad o quizás ya no recuerdo bien la primera que tuve: me pregunto si la otra sonaba o no, me pregunto si la ponía en el quemador grande o en el pequeño, me pregunto si la capacidad era suficiente o si la ponía a hervir dos veces para llenar mi termo. ¿Cómo es que olvidé detalles de un objeto tan querido del cual no me quise deshacer? Me quiero quedar con la idea de que esta nueva tetera es igual a mi querida tetera macetero, razón por la cual no compararé su tamaño y tampoco las pondré cerca una de la otra, para no saber si son iguales en realidad o si son iguales en mi memoria. 

Me siento un poco como esa tetera, sirve para hervir agua, pero no suena; tal como una tetera grande, pero no avisa cuando cumple su propósito. Tampoco es una tetera para hervir agua, sino para remojar té; es algo que, sacando una pieza, se puede usar para otra cosa. Recién estoy mirando cosas perdidas y estoy escogiendo perder muchas otras, ordenando un poco y aprovechando que pude tomar un lápiz y escribir algo más menos coherente; pasará tiempo en todo caso.

8 de enero de 2022

17 de diciembre de 2021

Hola y bienvenidx (otra vez) a la cuarta centena de entradas.

Es complicado dimensionar el concepto "400 entradas", incluso sabiendo que las he subido desde hace muchos años. Cuando las series llegan a "x" hitos, se celebra, se hace un capítulo especial o algo así; pienso en Los Simpson o en Doctor Who. Ahora mismo me siento cansada y es lo único que deseaba sentir hoy -para dormir bien-; alguien me hizo sentir culpa y me arruinó el ánimo (cansancio más culpa se transformó en tristeza). No acostumbro sentir culpa, casi no la padezco si estoy sola; sin embargo, cuando converso con algunas personas, me hacen sentirla y me entristece. No pretendo escribir mucho de esto, pero creo que dejar unas palabras al respecto me harán sentir mejor... especialmente cuando las personas que me hacen sentir culpa no están dispuestas a escucharme. Por el cansancio que siento ahora mismo, evito pelear, pero no puedo dejar de responder cuando algo me parece doloroso, cuando siento miedo o cuando me hacen sentir culpa. He dicho esto: "¿por qué me haces sentir culpa?", "qué miedo lo que acabas de decir". 

Ahora mismo, lo único que me falta hacer y deseo hacer es escribir en mi diario; no he podido durante meses y ahora se me hace esquivo aunque me siento más tranquila. Comenzaré por el diario de intercambio, es más sencillo escribir sabiendo que otra persona lo leerá, contestará y me dará una respuesta que no me obligará a sentir culpa.

24 de noviembre de 2021

Cosas aleatorias para llegar a las 400 entradas - Parte 1

-Continúo pensando en que deseo morirme, pero con menos frecuencia... he descubierto que si me aturdo viendo cosas en rrss se me olvida mi propio dolor.
-Cuando pienso en mí, siento mucho dolor y todavía me desbordo cuando estoy sola; a la vez, he logrado ocultar el dolor cuando estoy con otras personas y a las personas les alivia que ya no llore tanto... lo demás ni les interesa -supongo- porque es mucho más importante lo que ellxs sienten al respecto o el modo en que los hace sentir todo esto.
-Esto que lees es la entrada 400. Felicitaciones.
-He leído que algunas personas sienten la necesidad de hablar sobre sus traumas para poder integrarlos mejor; yo no quiero volver a hablar del trauma con nadie. 
-Hay días en que me siento muy feliz, quizás es alivio o me siento tranquila; ve tú a saber.
-Gracias, me gustó que nos diéramos el tiempo de salir sin tener que regresar pronto a casa.
-No quiero desaparecer para las personas que quiero, ojalá las personas me sigan tratando del mismo modo. 
-Estoy físicamente recuperada, pero de todos modos me siento apaleada casi todo el tiempo.
-No he podido escribir a mano, no he podido retomar mis asuntos literarios, no he podido cuajar ninguna idea.

10 de noviembre de 2021

Cosas aleatorias para llegar a las 400 entradas - Parte 2

*Ojalá sintiera tristeza o rabia, porque fácilmente esas emociones salen al exterior; sin embargo, siento dolor y, a veces, no sé qué hacer o de qué forma aliviarlo.

*Mi silencio se ha transformado en porquerías (otra vez), aún así ¿merezco que me traten mal por cosas que no he hecho?

*La mitad de las veces pienso en morirme y la otra mitad me es indiferente, me gusta comer.

*Es muy probable que todxs lxs lectores de este blog me conozcan en persona: es algo bueno y malo (a la vez). 

*He llorado mucho y me hace muy mal, es bueno que ya pueda identificar -más menos- qué me hace daño de todo esto e intente evitarlo.

*Aún siento un poco de pánico, pero está bien porque no está apareado con la tristeza.

*A muchas personas se les ha olvidado escucharme -en serio- y no puedo evitar sentirme muy triste cuando sucede. 

7 de octubre de 2021

Cosas aleatorias para llegar a las 400 entradas - Parte 3

No planeaba retomar este blog ahora mismo (apenas termine de escribir esto, se publicará en el blog), pero me di cuenta de que me quedan tres entradas para las 400 y decidí ocupar estas tres que me quedan para divagar un poco. 
*Ahora mismo escucho el lanzamiento de un libro y me siento muy feliz aunque no tengo nada que ver con el libro, pero sí conozco a la autora y leí el libro. 
*Si notas que no escribo de modo muy claro: es cierto y, a la vez, mentira.
*Siento unas ganas locas de cambiar el aspecto de este blog, pero no puedo imaginarme un nuevo color para comenzar a pensar en los otros colores que combinarían.
*No puedo dejar de pensar en que este blog es viejísimo, sin embargo, los blogs no han "pasado de moda" como algunas otras plataformas ¿sobrevivirá el blog al instagram, facebook o whatsapp, del mismo modo en que sobrevivió al fotolog y al tumblr?
*¿Por qué?
*Me he sentido muy amada y es súper raro porque hacía mucho rato no ponía tanta atención al entorno.
*Me gustan los dulces -muy dulces- y el café muy amargo -sin azúcar-. 
*¿Pondré una cabecera de aniversario "400 entradas"?
*¿Cuánto tiempo debiera quedarse esa cabecera de aniversario?
*Me gusta la presentación del libro, me he reído un montón.  
*Con el mismo ánimo con que sonrío, puedo desear que me atropelle un auto o se me caiga un avión encima (aunque no existan posibilidades de que suceda). 

  

29 de agosto de 2021

Pronto retomo.

Buenas. Ya ha pasado tiempo y estoy reuniendo ánimo para continuar con este blog que ha aguantado tantos tropiezos durante muchos años. Saludos a quienes me han animado a escribir.

29 de junio de 2021

Acabo de tener una epifanía, creo.

Estaba fumando, viendo la tele (la tele está dentro y yo en la puerta, en el patio, justo donde llega todo el viento desde el jardín) e intentando cubrirme un poco del frío porque acaba de dejar de llover. Estaba pensando en escribir algo sobre dejar de escribir por entender que jamás llegaré al lugar donde quisiera estar, acababa de leer un artículo sobre una narradora reconocida y con unos libros geniales, al final del posteo te recomendaban cinco libros -en los que es autora o colaboradora- y es un curriculum amplio para alguien tan joven (nacimos el mismo año).

Hace pocos meses me enteré de que algunos poetas que conozco serán publicados por una editorial local, lo conversé con algunas amigas que escriben y me produjo sentimientos muy contradictorios; en algunos casos me alegré, pero de un modo seco ("me parece genial que les ofrecieran publicar"); en otros casos me alegré mucho, incluso dejé mis apreciaciones personales ("ay, me alegro mucho, ya era hora de que se interesaran en publicarla, más si es en una editorial local, más con esa en particular, me alegro de verdad"); en un caso me pregunté si valía la pena publicar a ese autor ("nah, ese weón es re fome"). No es envidia lo que siento en primer lugar, sino sorpresa; por mucho que estoy atenta al trabajo de otros autores, evidentemente no tengo acceso a todos los escritos -en especial los de aquellas personas que son lejanas a mí-. Me siento muy feliz, en segunda instancia, porque tengo una amplia red de cuervos que me mantienen informada de modo eficiente: las noticias literarias corren como el agua y llegan a mí, llegan de algún modo, mucho antes de que sea público (o publicado, alumbrado incluso), además tengo la posibilidad de corroborar los datos con los involucrados y voilà. En última instancia, en algún momento como el de hoy, me vienen esos pensamientos que tienen que ver con la evaluación del camino que yo he decidido recorrer y ahí está la clave: revisar nuestro camino, no el ajeno.

La autora a la que se hacía referencia en el posteo, de seguro, ha invertido cada momento de su vida a escribir (no literalmente, tampoco tan fanática o fantástica). Está disfrutando un momento muy especial, es una autora reconocida a nivel nacional y tiene con qué sostener ese reconocimiento: no se trata de alguien que saltó por una obra mediocre o a quien se le ha prestado atención en los medios porque sí. Yo sé de su existencia porque varias veces me la han recomendado y hemos comentado sus textos en el taller de Los Viajeros. 

Con Guise, en muchas tardecitas de café y conversación, varias veces hemos tocado el tema del autor, la escritura, el lugar que ocupamos y el lugar que deseamos como autoras. La historia de ambas se desarrolla con 30 años de diferencia, más menos, el tiempo que yo llevo sobre la tierra es igual al que ella ha dedicado a escribir. Mi motivación tiene que ver con lo fantástico, lo extraordinario, las nuevas formas, experimentación y sorpresa; lo de ella viene desde un profundo interés en la mujer y el feminismo, lo real, brutal, crítico, anecdótico. Yo no soy capaz de publicar algo que tenga más de cincuenta páginas, ella tiene publicaciones de doscientas páginas. A mí me gustan las rrss (en especial los blogs e instagram), ella tiene whatsapp y era. Yo tengo toda la mano para (auto)publicarme y me cuesta planear, armar y terminar una publicación, ella desea que la publiquen fuera de La Serena y produce un texto de cuatro planas a la semana (tiene publicaciones de 150 planas o más, más menos una al año). Queremos distintas cosas, deseamos algo y sabemos qué, pero no ha llegado el punto en donde lo consigamos; se queda en "deseo". 

Ahora mismo, con las noticias de esos poetas que se publicarán este año, me pasó eso de desear también ser publicada por alguien que no tiene que ver conmigo (Taller Editorial Me pego un tiro). Ahora, algunos antecedentes. Pensando, leyendo, escuchando y recordando, mi historia escritural ha sido larga y constante, no tanto en cantidad de textos, sino en trayectoria -no he dejado de escribir ni publicar desde 2012, excepto ese jodido 2020-. Me he involucrado en diversas instancias literarias, propuestas desde muchas organizaciones gubernamentales, municipales, universitarias, organizaciones varias, formales, informales, autogestionadas, independientes y callejeras... no he sido prejuiciosa en ese aspecto y agradezco que muchas personas de distintos ámbitos culturales me inviten o consideren de alguna u otra manera (considerando que también tengo mis críticas en cada contexto); conozco casi todo lo que la ciudad me puede ofrecer como autora, aunque por mi participación transversal también he sido cuestionada, criticada y atacada -incluso-, pero siento que fue necesario para las personas que emitieron esos comentarios aunque, como contraparte, ni hubo una conversación de por medio. Siento que estoy bien posicionada como creadora y soy lo suficientemente conocida por lo que hago, sin embargo, me revienta un poco ser más conocida como encuadernadora que como autora (weás que pasan, mi pega con libros es más visible y frecuente). Con los años sí he sido publicada "por fuera": 1.- “Teleidoscopio”: Libro de cuentos. Publicado a través del concurso Fondo Editorial Municipal Manuel Concha. La Serena. (2014). 2.- "Fantástica. Mujeres en la Ciencia Ficción, el Terror y la Fantasía". Antología por Editorial Biblioteca de Chilenia. Santiago. (2018) y 3.- "Aguas Pesadas" –Género referencial– por Editorial Isi Cartonera. Valparaíso. (2018). No encuentro que sea poco, pero siento que debería ser más y debería ser acá... sabemos que si eres publicado afuera de la ciudad, el libro se conoce, se difunde y se comercializa poco acá. El alcance de mis textos publicados a través de Me pego un tiro tienen poco alcance -según mi experiencia editorial y comparando con lxs otrxs autores que publico-: saco 50 ejemplares que demoro alrededor de un año en vender (que está bien, considerando que son publicaciones tipo plaquette, a bajo costo y que las instancias de venta son constantes, pero escasas -ahora las instancias "reales" no existen-); el poco alcance que tiene mis publicaciones tiene que ver, también, con quién compra lo que hago: generalmente tengo un 10% de ventas a completos desconocidos -nuevos lectores-, el resto de la tirada la compran personas que conozco, me siguen, están pendientes de lo que hago o conozco de algún lugar (talleres, eventos, circuitos, amigxs, familia, etc.). Sé que es el momento de la autoficción y temas como el cuestionamientos al sistema, movimientos sociales, demandas de género, lucha; lo mío es la ficción, me gusta escribir ficción y no es algo que yo considere interesante en este contexto; entiendo que escribir es algo para mí y por mí, independiente del saber que la autoficción genera mucho más interés por leer, comprar, comentar y difundir; me tocó vivirlo con "Aguas Pesadas", me impresionó la cantidad de personas que me lo comentaron o hablaron del libro mientras que en mis otras publicaciones recibo, a lo más, un par de comentarios de personas muy cercanas. Escribo lo que me gusta, pero entiendo que aún no llego a un punto refinado o interesante, o sea, tal cuál me gustaría escribirlo (a "la altura" de mis influencias literarias, de mis héroes); con los años publico menos porque me impongo mayores exigencias con respecto al texto y cada vez es más difícil cumplir con esas exigencias; participo todas las semanas en el Taller de Los Viajeros del Mary Celeste, mantengo un ejercicio constante y consciente, escucho a otrxs y comento con interés: lo que escucho es bueno, interesante y, muchas veces, digno de ser publicado, pero la mayoría de los asistentes al taller no ha manifestado interés en publicar. Me gustan los escenarios más informales y/o marginales, siento que lo que escribo (leo, adapto y presento) cabe perfectamente en esos lugares; me sorprende que lxs asistentes se enganchen con lo que hago y me encanta esa sensación de valor que me transmiten, las invitaciones después, los agradecimientos, los comentarios favorables y críticos, las impresiones positivas y los rostros que veo; me siento muy afortunada de que valoren lo que hago y, comparando, no he podido llegar a provocar eso en las instancias formales, no he podido llegar a generar ese nivel de interés y quizás, por lo mismo, me he ido alejando del interés que podría hacer posible que se me publique fuera de Me pego un tiro. 

Ahora, ya sabiendo un poco en dónde estoy y en qué lugar me desenvuelvo, toca hablar de lo que quiero. Quizás no te des cuenta, pero cada paso y decisión (grande o insignificante) que tomas te encauza hacia algún lugar: lo que hice en el pasado me ha llevado a estar en donde estoy ahora. Como autora, se me ha hecho difícil mirarlo de un modo analítico u objetivo desde un primer momento -porque no sé cuándo me transformé en autora- hasta ahora -porque no le encuentro el punto de tomar el "ahora/presente" como un final-; por lo que me tomó tiempo pensar en la correlación estrecha que existe entre el camino que he tomado y las consecuencias a las que me ha sometido el recorrer este camino... Poner un huevo en cada canasta hace de mí alguien que aporta mínimamente en cada lugar, por lo que me consideran más como colaboradora ocasional, por lo tanto, no soy la primera que se te viene a la mente cuando piensas en autoras. No tengo un perfil (incluso una identidad) bien determinado en tanto a intereses y puede ser difícil describirme en un contexto literario temático; lo único certero es decir que soy cuentista, pero eso dice poco al momento de pensar en mí como autora. La cantidad y calidad de mis escritos aún distan mucho de algo pulido, soy inmadura como autora y eso descarta la posibilidad de generar interés para ser publicada; no acostumbro trabajar tampoco pensando en una publicación grande (un libro que cumpla lo mínimo para llamarse "libro de cuentos"), me voy por los compilados breves, me gusta algo que se pueda publicar en formato plaquette. Mi trabajo con los libros ajenos es muy frecuente y visible, razón por la cual (y para mi tormento) soy más conocida por lo libros que hago que por lo que escribo; en serio esto me revienta, pero pienso que si mi trabajo con libros es reconocido es porque sí es valorado, además, el volumen de libros con los que he trabajado no se compara con los propios (al año, saco 50 copias de algo mío, pero entrego -en promedio- 200 trabajos ajenos entre copias de publicaciones, libretas, reparaciones y copias a pedido). Si bien estoy en las ferias como encargada de Taller Editorial Me pego un tiro, en las ferias soy una vendedora encargada de difundir lo que hacemos como taller y poco me "autopromociono"; se me da natural, no acostumbro a hablar de mí como autora a menos que alguien me busque o pregunte por mis publicaciones; curiosamente, me pasa lo mismo cuando me entrevistan por el taller: "yo encuaderno, publico autores locales, reparo libros y me dedico a toda labor relacionada con libros" (y no menciono que también escribo y tengo plaquette publicados)... pésima autogestión publicitaria -risitas-. En las ferias, de repente, también me ofrecen leer: ahí prefiero darle espacio a algunxs pares -de Los Viajeros- y prefiero leer en lugares en que me siento más cómoda, con los años me ido restando de eventos formales y prefiero instancias alternativas; lo que provocará que la percepción de mi visibilidad pública disminuya con el tiempo y, algún día, desapareceré -en apariencia- de ciertos espacios, quizás ya alguien se esté preguntando si yo continúo escribiendo. Mantengo varios espacios en que muestro lo que hago, pero dividido en intereses o "pegas" (blog personal, blog de cuentos, blog del taller; rrss del taller, rrss personal) y asuntos que no muestro (diarios de vida, diarios de sueños, bitácoras, borradores, proyectos personales), generalmente mis lectores o quienes se interesan en mis textos tienen acceso selectivo a lo que escribo, haciendo difícil que me sigan como autora o que estén al tanto de mis publicaciones "en tiempo real". Al no ser consistente en las temáticas de mis cuentos y tener muchas publicaciones que no son cuentos o son difíciles de clasificar, estoy muy segura de que es improbable que alguien guste de todas mis publicaciones; en sí no tiene nada de malo, pero me gustaría más que este juicio se emitiera en tanto a la calidad de las publicaciones y no por la diversidad de las mismas. Lamentablemente el trabajo se ha comido mi tiempo de escritura, afortunadamente puedo trabajar tranquila en lo que me gusta hacer; en todo caso quisiera tener más tiempo para escribir en paz, sin tener que estar pensando en que debo reparar tal libro o imprimir éste otro, en que debo entregar esto antes del fin de semana o que debo priorizar una diagramación. Gracias por leer hasta acá. 

Creo que quiero convertirme en autora más que en cualquier otro tipo de creador.