Pocas veces he sentido que otra persona me comprende, apoya, se compadece de mí, se preocupa y además escribe; todo junto y sin ninguna clase de intención solapada. Hace más o menos un mes, decidió que ya no me visitaría con tanta frecuencia, además que priorizaría sus proyectos personales. Abandonó un proyecto que manteníamos juntos desde hace ya muchos años. Durante meses fue irrespetuoso con mi labor de encuadernadora y, hasta cierto punto, fue abusivo con algunos pedidos que requerían más de dos días de anticipación. Cuando entendí que finalmente renunciaría, cuando me lo dijo por fin; me sentí destrozada. Un vacío tremendo se abrió dentro de mí y me ha costado casi un mes cerrarlo. Una de las cosas que me ofenden terriblemente es que las personas que me trataron bien mientras trabajaba con ellos, se vuelvan brutos cuando ya no hay proyectos en común. Por "bruto" no me refiero a golpes o insultos; sencillamente que se vuelven insensibles cuando hablan conmigo. Me inquieta que no sonrían ni que sean capaces de expresar nada más que hastío en el rostro, que les diga "me duele esto y aquello" y lo único que atinen a decir es "siempre estás deprimida, todo te duele siempre"; mientras en el pasado intentaban, por lo menos, darme un dulce para que me sintiera mejor. La preocupación y el cariño -cuando vienen de mí- con frecuencia no son palabras ni regalos; son atenciones que sólo dedico a las personas a las cuales quiero. Cocinar galletitas con caritas felices y "salsa secreta", preparar Birdolina, ir a algún lugar especial que sólo conocen algunos, invitar a las personas a mi casa a compartir un té: ese es el tipo de cariño que me gusta entregar. Me cuesta un montón estar sola, aunque me gusta -hasta cierto punto-; ahora que fue todo repentino, me ha dañado mucho, siento que me abandonaron. ¿Qué más podría decir?... me gustaría que dejáramos de vernos, también que dejara de llamar y actuar como si fuéramos buenos amigos; no me gusta que al despedirse (por teléfono y en persona) me diga "cuídate, que te vaya bien".
Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":
24 de febrero de 2017
12 de septiembre de 2016
Música para camaleones
Acabo de abrir un regalo que me dejó mi hermana, el libro "Música para camaleones" de Truman Capote. Conocí al autor en Biblioteca Viva, durante el lento transcurrir de un año absurdo. Grité "Conchetumare"... Música para camaleones... salí a encender un cigarro y comencé a leerlo de inmediato -como es digno del autor-. La madrugada de ayer domingo, decidí permancer despierta y acabar el pedido de diez ejemplares de una novela japonesa, confeccionada a mano con "Wa toji" (técnica "Yotsume Toji"), encuadernación japonesa recta cosida. Decidí quedarme porque era un desafío nuevo, jamás había encuadernado un libro de texto de 170 páginas, además debía entregarlo el día lunes y el mismo domingo no podría utilizar el taller. Advertí a mi familia que no había dormido y me comporté como se debe: intenté parecer interesada y comunicativa, mostré el libro terminado y me senté con ellos a pesar de que comenzaba a vencerme el sueño.
Hace algunos meses se me infectó el pie y tuve que ir al médico, la razón de una infección podía ser un padecimiento tipo diabetes o una baja de defensas provocada por alguna depresión; no quise confesar que desde hace años padezco de periodos prolongados de tristeza -hace mucho que decidí no hablar de esto, desde que me dijeron que me lo inventaba y me "quejaba de llena"-, mentí diciendo que me encontraba bien de ánimo. Me obligaron a confesar cuántos cigarros me fumaba a diario, también mentí. Me enviaron a la nutricionista y también al kinesiólogo.
El domingo, mientras comíamos, me preguntaron sobre el kinesiólogo, expresé que no quería ir. Es terrible sentir que necesitas de un montón de especialistas para "remendar" tu cuerpo. No quiero ir porque la forma de mi cuerpo no cambiará con ejercicios; mi espalda está encorvada por mi perpetuo sentir melancólico. Mis padres se enojaron porque no hablé mucho durante el almuerzo y comí poco. Más tarde me retaron por "ser como las weas": no conversar ni agradecer, ni sonreir, ni hacer caso. Pasé la tarde llorando e implorando diez minutos de calle para fumar. Durante la hora del té escuché "¿hasta qué hora te quedaste despierta haciendo esto (por la comida)? ¿y para qué? ¿para qué?". Me sentí como el cáncer de John, invadiendo una casa y una familia, algo que crece descontroladamente y que nadie quiere. Sacaron una torta del refrigerador con las velas ya puestas, al colocarla en la mesa le quitaron las velas sin encenderlas jamás. Salí con mi taza vacía, aguantando un sentimiento atroz, lloré un poco y gemí intentando no hacerlo evidente. Volví a sentarme a la mesa e intenté razonar con mi madre, fue difícil. Esperan de mí algo que no soy. Mi padre se paseaba y agregaba de vez en cuando "a mí no me interesa lo que hagai, pero piensa en tu mamá"; lo único que escucho de él cuando se presenta una situación incómoda, en que vuelvo a convertirme en un monstruo que rechaza el cariño, que no da la bienvenida a sus padres y que apenas habla porque se quedó trabajando por la noche para, al otro día, no ocupar la mesa en que come la familia.
Hoy me siento como el cáncer de John, melancólica y jorobada, estallando en lágrimas y gemidos dolorosos cada vez que el gato me pregunta si estoy bien. Espero que "Música para camaleones" me regrese las ganas de hacer algo, cualquier cosa que no tenga que ver con recordar que soy un cáncer.
19 de abril de 2016
Vanidad
Piensa en la palabra "vanidad", ahora lee el significado de la palabra que nos provee la RAE:
vanidad
Del lat. vanĭtas, -ātis.
1. f. Cualidad de vano.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
3. f. Caducidad de las cosas de este mundo.
4. f. Palabra inútil o vana e insustancial.
5. f. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía.
Estaba yo un día en la Feria del Libro, imagina un montón de gente que conoces, pero con la cual no puedes conversar porque se esfuman, siguiendo a grupos que van a por un pito o una chelita cada media hora. Converso con alguien a quien he visto y conversado un par de veces. Ha sido tema de conversación su evidente obesidad, peleas e ensultos por la falta de preocupación por su salud y bla bla bla. Llega un punto en que me dice: "no me preocupaba estar gorda, no estaba ni ahí, pero cuando se me empezaron a caer las cejas, fui a verme." Casi me caigo de espaldas. Una palabra para ese momento "vanidad". Desde ese momento, todo lo que me habían dicho de ella, lo que había conocido y sabía sobre su vida, cayó en picado hasta disolverse en el olvido. Jamás volví a verla con los mismos ojos. Como última idea al vuelo, me dije: por último, si alguien muere, que muera en su ley. Ya sea obeso, fumeta canceroso o putero. Si ser obeso no importa ¿por qué importaría que se te cayeran las cejas?
18 de abril de 2016
Carrie - El caso del vestido de graduación
Me topé un día con la película "Carrie", la última adaptación que hicieron; no la había visto ni leí el libro, aunque sabía bien de qué iba (¿quién no?). Decidí verla porque recién había comenzado. Cuando llegaba ese momento en que va a un local comercial a comprar su vestido de graduación, viendo la vitrina y luego, escogiendo una tela preciosa, comencé a recordar mi propio vestido de graduación o la idea que tenía de cómo tenía que verse mi vestido, pues jamás lo tuve ni fui a la dichosa fiesta. Busqué una imagen en internet de Yūko Ichihara, la loquilla de la tienda de deseos del anime "XXXHolic", particulamente el vestido que lleva en la siguiente imagen:
El primer obstáculo -que me apenó bastante- fue escuchar de boca de mi madre: ese vestido es súper difícil de hacer, no parece ni vestido. Mi respuesta fue: ...pero mamá, no lo quiero tal cual, ni sombrero ni sombrilla, ni tanta tela ni medias caladas, quiero algo que se le parezca; mientras pensaba "quiero algo bonito y único, armadito y coqueto. No esas weás que venden en las tiendas". A la semana había convencido a mi madrecita de comprar la tela y los botones dorados (que yo pagué) y de comenzar a confeccionar el vestido. No había llegado a encontrar la tela negra cuando llegó mi padre y dijo que aquel vestido era ridículo, no permitiendo que mi madre comenzara a confeccionarlo y prohibiendo que yo asistiera a la fiesta. La tela era preciosa, color crudo, transparente, vaporosa y con mariposas bordadas; acabó siendo una falda pantalón estilo indio que hacía juego con la blusa de mangas transparentes y drapeado en el frente. Aquel soso traje lo usé en la cena con compañeros de clase y todos los padres de éstos. Los botones dorados metálicos con un escudo en el centro, acabaron dando color a una chaqueta de cotelé negro: mi madre la hizo y me la envió en 2006, hace un mes la botó a la basura porque el negro se había teñido de rojo de tan vieja que estaba. El traje aún lo tengo, le guardo cierto cariño. Odié mucho tiempo todo lo relacionado con mis años de colegio, incluído por supuesto el jodido chasco del vestido; me dolió no tener ese único vestido, me importó nada no ir a la absurda fiesta.
3 de abril de 2016
De vez en cuando, la vida no es más que un Mary Celeste.
Con mucha satisfacción escribo este mensaje para "Los Viajeros del Mary Celeste", pequeño grupo de narradores entusiastas que se han reunido durante un año, haciendo de las tardes del día lunes un fascinante encuentro con la narrativa, el intercambio de ideas y el desarrollo de estupendos textos. Espero este año escribamos cientos de cuentos, el viento está a nuestro favor.
8 de noviembre de 2015
Me prometieron un jardín
Hace más de tres años me prometieron un jardín... comenzó diciendo que, de viejo, le gustaría dedicar sus últimos días a cuidar de un jardín, como Pasternak, sentado en un tronco, recibiendo visitas, leyendo y envejeciendo tranquilo. Después de imaginar un jardín para él, pasó a prometer un jardín para mí, uno lleno de amapolas. No recuerdo mucho más de aquella conversación. Me imagino que fue un intento desesperado por mantenerme a su lado: prometer un lindo jardín en donde jamás tendría que hacer nada más que jardinería, tranquila y alejada del mundo que tanto me dañaba en ese momento. No podía esperar a que un hombre me regalara un jardín en el final de nuestras vidas, cuando ya estaba todo hecho, cuando ya se habían dicho todos los insultos y ya nos preparábamos para morir. No necesito de nadie para tener un jardín, esa promesa sirvió para darme cuenta de que nada podía darme; tendría que perder toda mi vida esperando para obtener un jardín de un hombre que quisiera darme uno, él o cualquier otro. Me sentí fuerte al responder a su propuesta con una frase boba -"sería bonito"-, esperando que comprendiera que yo no le creía, que yo no iba a esperarlo, que yo no le acompañaría. Meses después la promesa se transformó en insultos. Mientras lo nuestro acababa, yo sembraba las primeras semillas de amapola en mi propio jardín. Pienso que es importante recordar lo que te prometen, así sabes que ellos no cumplieron y tú lograste tener algo sin la ayuda de nadie. Disfruto cada día del jardín que cuido a mis veintiocho años ¿quién más puede decirlo a mi edad?
9 de agosto de 2015
Teorías y reflexiones sobre los viajes del Mary Celeste
*Haz de la teoría un juego, conecta a cada tripulante con su tierno y receptivo niño interior; sonríen aunque no quieran y aprenden sin darse cuenta.
*Incita a una persona a bailar y es un logro, pon a escribir a los tripulantes y no se detendrán.
*Prepara a cada tripulante como si fueran a pelear; no les digas que den la vida, diles que lo intenten.
*Separa y anula tus opiniones, los tripulantes son más importantes.
*Cada grupo de tripulantes vendrá y desaparecerá, no lo impidas; es la naturaleza misteriosa del espíritu del Mary Celeste en todos nosotros.
Por Cesare D´Amico (1987), notas a pie de página en su diario.
*Incita a una persona a bailar y es un logro, pon a escribir a los tripulantes y no se detendrán.
*Prepara a cada tripulante como si fueran a pelear; no les digas que den la vida, diles que lo intenten.
*Separa y anula tus opiniones, los tripulantes son más importantes.
*Cada grupo de tripulantes vendrá y desaparecerá, no lo impidas; es la naturaleza misteriosa del espíritu del Mary Celeste en todos nosotros.
Por Cesare D´Amico (1987), notas a pie de página en su diario.
9 de julio de 2015
5.- Iglesia / Dientes / Negro
…la suerte, la suerte, adivinar la
suerte. Para los creyentes no existe la suerte, pero si dices algo bueno, te
dejan adivinar. He visto tantas matas negras de hombres y mujeres, tengo que
tocar pelos negros y decir “¡ey! Aquí, entre éstos suertudos pelos, veo que te
irá genial los próximos meses… pero debo verte más seguido. Los niños caen igual,
incluso sus madres me los dejan a solas, y sin pelos es más fácil tocar y leer…
…no me acuerdo qué hice con los documentos y esa fotografía en blanco y
negro de mi útero. Durante el día tiré las pruebas que me hice en el baño, todo
a la bolsa, la saqué de su lugar y la anudé, la llevé conmigo hasta la calle y
la dejé en la basura. Creo que los papeles y la fotografía fueron a dar al
cajón, junto a otras cosas. Debo quemar los papeles, no quiero esto y tampoco
que alguien lo sepa. Mañana tengo la cita, espero no ver sangre, me asquea la
sangre…
…no hay forma de que me descubra,
soy mujer, soy muy cuidadosa. Borro los historiales de internet, tengo cuatro
cuentas de correo distintas, tengo contraseñas complicadas, muy seguras. No hay
modo de que me descubra. Tengo que pensar en un nuevo nombre, puede ser
“Sexminatriz” o “Zorra del amor”, luego lo decidiré.
…ave maría, mi santa, mi santa. Este dientecito salió del vecino. Este
dientecito de mi sobrino. Este salió de una tumba. Este lo compré ayer. Padre
nuestro, padre nuestro. Siguiente diente, siguiente oración.
Es en las iglesias en donde peores cosas se oyen… y me gusta oirlas, no
me las cuentan a mí, claro, para eso está el curita cochino. Yo las escucho
desde sus cabezas. En este lugar, sentados y sintiéndose culpables, comienzan a
pensar, casi automáticamente, en las cosas malas que han hecho. Me encantan las
historias de las mujeres, son seres perversos.
Ejercicio para "Los Viajeros del Mary Celeste" - Tabla I Muerte.
8 de julio de 2015
4.- Amor / Hongos
Te
vienes a mi casa (aaa)
Vienes
a por mí,
Delgado
y hermoso (ooo)
Vienes
aquí
Y te
amo,
Dentro
de mí.
Le inventaba la letra, se inventaba
un significado para cada palabra que escuchaba en inglés, decía que su mente
volaba con la amanita, que podía
saber, entender el significado de todo lo que escuchaba, el idioma de los
pájaros, el ladrido de los perros, el jadeo de los animales teniendo sexo; yo
no le creía, pero era interesante escucharlo, oír la interpretación de todo lo
que yo no podía, aquello que ignoraba de la tierra. Decía esto y aquello, todo
el tiempo, todo el tiempo estaba en viaje,
saltando de un lado a otro con las pupilas dilatadas, soltando disparates
acaramelados sobre nosotros, un gran nosotros, un nosotros en la cama, en la
calle, escondidos o visibles para el mundo, absorviendo la vida de otros, tomándola
para nosotros y nuestros viajes.
Aquí
viene amor, aquí viene, tómalo con tu boca y trágalo. Yo escuchaba sus
pensamientos, me acercaba, recibía de su boca el regalo, regurgitaba luego de
masticar y tragar el jugo, siempre iba él primero, siempre tenía que hacerlo e
inventar las reglas. Me dijo incluso que debía volver, dejándome tirada para
que continuara con todo lo que había dejado atrás. El viaje esa vez fue suave, él se tragó todo lo que tenía nuestro
hongo para dar.
¡Yo voy primero! le quité todo lo que llevaba encima, incluída la ropa, me tragué lo que
encontré, un minuto masticando y él se acercó a recibir nuestro hongo de mi
boca. Desnudo como estaba, se levantó y abriendo los brazos, su cuerpo se
dividió en dos entes idénticos, de cuerpo completo, pero parecían más delgados
que el original. Me tiré de espaldas en el suelo y pregunté cuál de los dos se
quedaría, uno se sentó a mi lado y el otro comenzó a caminar cielo arriba,
hacia la luna. Realmente ninguno puede
quedarse, escuchaba su voz en mi mente y entendía lo que significaba.
Cuando comenzó a toser, ahogándose con cada espasmo, comprendí que se iría.
Quizás lo que decía era cierto, quizás sí podía escuchar el idioma del mundo y
del resto del universo.
Ejercicio para "Los Viajeros del Mary Celeste" - Tabla I Muerte.
7 de julio de 2015
3.- Enfermedad / Abrazo
-Narrador: …vemos
que la madre coloca una nueva camada bajo ella, así las protegerá hasta que
alcancen un tamaño adecuado. El invierno se avecina, la madre debe procurar que
sus crías sobrevivan, por esa razón es importante que la madre posicione muy
bien a sus crías bajo ella, una al lado de la otra, con el suficiente espacio
vital… vemos aquí a la madre cuidando de sus crías. Incluso si esta condición
es sorteada con éxito por la madre, algunas de las crías colocadas lejos del
perímetro de su alcance estarán perdidas.
La distribución de las
crías no es la misma cuando comienza y termina la época de crianza, la madre
puede influir en el crecimiento de cada una de ellas, puede contribuir de modos
distintos en el crecimiento o muerte de cada una de las crías a su cuidado.
Existe, dentro de toda
maravillosa vida desarrollándose, la influencia maligna de la enfermedad. Las
crías, durante sus primeros días, son especialmente sensibles a los cambios de
temperatura y humedad, pensando seriamente en la supervivencia de la mayor
parte de la camada, la madre, elimina algunas con lo que denominamos “abrazo”:
un proceso doloroso para la madre y las crías más débiles.
Vemos, en las
imágenes, este proceso acelerado. La madre curva todo su cuerpo sobre la cría,
ayudada de una fuerza increíble la arranca de su sitio bajo ella y la deja a un
lado, fuera del radio de protección, lejos de la posibilidad de recibir agua y
alimentos. Hasta el momento, la ciencia no ha podido explicar el origen de esta
fuerza, algunos han relacionado el fenómeno al tropismo, sin embargo, estamos
lejos de entenderlo…
Apago la televisión. Pasé los últimos diez
minutos escuchando el final de un horrible documental, a un narrador que
humaniza un grupo de plantas, inventándose relaciones de afecto entre ellas;
sinceramente he perdido diez minutos en una porquería ¡demonios!
Ejercicio para "Los Viajeros del Mary Celeste" - Tabla I Muerte.
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