Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":

9 de septiembre de 2011

VI.- Helado de limón

La lengua de la jovencita se veía apetecible, las piernas cruzadas dejaban poco a la imaginación, un brazo se extendía hasta el banco en dónde se encontraba sentada junto a su hermanito, en la otra mano sostenía un helado a medio comer, un helado de limón. Encendí un cigarrillo. Ella abrió la boca, sus labios con un ligero brillo rosa me pareció provocativo, lo curioso es que el hermanito miraba tan embelesado como yo a la muchacha del helado. Sonreí de medio lado, le di una calada al cigarrillo. El hermanito miraba con la boca abierta cómo la muchacha lamía el helado, con la lengua extendida, de abajo hasta la punta. Yo seguí mirándola, su hermanito también. Me levanté y el pequeño niño se apoyaba en las piernas de su hermana, le deba un lengüetazo al helado y me miraba burlándose de mí. Tiré la colilla aún encendida del cigarrillo hacia atrás, en donde el niño caminaba de la mano de su hermana, el cigarrillo quemó el muslo izquierdo del niño, a él le dolió, pero no lo hizo evidente, él no quería que su hermana le soltara la mano.

8 de septiembre de 2011

De conversaciones inconclusas XVII

El viento es más fuerte aquí que en nuestra ciudad, aquí levantas la voz dejándote llevar por discusiones poco serias, mirando al desconocido que no dará su brazo a torcer. El viento me trae tu voz, a través de las paredes, de los vidrios estropeados. El árbol que tanto odias me observa y me invita a montarlo, a utilizar como escaleras sus tumores y cicatrices, contemplando el desorden que desatas ahí abajo, con tu voz alta y tus enemigos rondando, observando, provocándote. Me senté algunos minutos sobre las tablas que, encajadas en la bifurcación principal del tronco, hacían de asiento; allí esperé tu aparición, pero aquellos desconocidos te retenían, siempre lo hacen.

7 de septiembre de 2011

El tabú del bebedor solitario

¿Quién quiere beber solo?… la molesta sensación de que te observan, te juzgan, hablan de ti. ¡Borracho! ¡solitario! ¡adicto! ¡sin amigos!, el insistente cosquilleo en el cuello que te indica que eres el centro de atención de la mayoría de las mesas que tienes alrededor, un cigarrillo, otro, otro. Un vaso, otro, dos más. Pequeños silencios, conteo de monedas en el bolsillo, cigarrillos, aros de humo, p-a-r-a-n-o-i-a. Ida al baño, regreso y otra cerveza, amarga sinfonía, depresión, agobio. Risitas cómplices, chiquillas con sus jugarretas, brillo labial. Nadie habla, nada pasa, el tabú del bebedor solitario. Incluso el humo escapa, incluso el ventilador baila con el humo que rechaza al solitario bebedor. ¡Ah, la luz del semáforo! mirada perdida, incomprendido bebedor solitario, casi atropellado, casi durmiendo por un encuentro poco afortunado con una señal de alto. Pierdes una pipa, una caja de fósforos, un poco de memoria y en cambio tienes los dedos rotos un poco ensangrentados, finges locura sabiendo que tú no tienes a quien mentir.

6 de septiembre de 2011

De conversaciones inconclusas XVI

Un muchachito me dijo algunas cosas al oído ¿me mintió? no, él decía la verdad. Sobre mi cama pienso que el preámbulo fue un pérdida de tiempo, de energía, de caricias y abusos, si en aquel entonces esperaste pacientemente ¿cuánto más podrías esperar?. Si viene y va como la lluvia, como la semilla alada que escapa del árbol ¿qué más da el resto?, ya se irá con el viento, no tengo que adivinarlo. La soledad es extraña ¿sabes? mi mejor momento se presenta en soledad y sabiéndolo me niego a ella, piensas mal de mí ahora que lo sabes ¿cierto?. Si escapo de mis momentos de soledad y la compañía no me es satisfactoria ¿está bien el camino sobre el que me dormí?.

5 de septiembre de 2011

V.- Aficionada a las carreras

Levanté la vista y enfrente vi sus pechos rebotando porque ella corría, me sonrojé, no pude evitar observarla y quedarme boquiabierta por la sensación cálida que me transmitía. Intenté desviar la vista, ella lo notó y detuvo lentamente su carrera, acercándose con largos pasos enérgicos, mirada altanera, balanceando sus caderas con poco disimulo. Deseé que ella se largara de una vez, mi afición voyeur me bastaba para pasar los días, sus maravillosos pechos demasiado cerca me provocaban una sensación extraña, casi desagradable; cerré mis ojos.
- ¿Qué haces? ¿acaso miras mis pechos? ¿acaso te excita verme corriendo? ¡responde maldita pervertida!
- Yo… a…
De una patada interrumpió mis balbuceos, ella sí que tenía una piernas fuertes. Al día siguiente fui al mismo lugar para disculparme por haber mirado descaradamente sus pechos. Ella no apareció, debió de cambiar su ruta de entrenamiento.

25 de agosto de 2011

El dilema de incluir a una desadaptada [Pía, la muchacha feliz]

Desde que tengo memoria, las personas que me ha tocado conocer vienen en pares… dos amigas que me conocen gracias a algún chiste que les conté, dos amigos que me conocen porque les soplé en una prueba, dos “repitentes” que se sentaron a mi lado porque no había más sillas vacías, un par de amigos que arrendaban juntos una casa; es extraño porque me adaptaba a esas personas, las acompañaba a lugares que a ellos les gustaban, hacía cosas que a ellos les agradaba y no tenía mucha participación, supongo que por eso no importaba mucho si yo estaba ahí o no. Recordé aquello mientras veía las bolutas de humo esfumarse sobre mí, lo dije a un amigo y sonreí. La gracia no es incluir a una desadaptada ¡es quererla!  porque los que beben junto a mí también son desadaptados.  

3 de agosto de 2011

Pía, la encontrada

Me preguntaba si odiarse es algo bueno, después de todo estamos tan preocupados de los demás que pareciera que nos olvidamos de nosotros. Hago labores de reparación de libros estropeados. Me dedico a confeccionar muñecas de trapo. Me encanta estar sola cuando acabo de corregir algún texto a medias. Tengo tareas pendientes que quisiera hacer rápido y eficientemente, pero depende de otras personas lo expedito del trámite. ¿Qué les diré a las personas que hablan mal de mí cuando me vean sola? ¿que mi amante me dejó tirada por otra lesbiana?... [risas]. Intentaré subir entradas al blog aunque no esté preparada para retomarlo, creo que el "rosa" ya perdió un poco de brillo y es necesario un pequeño retoque.

PD: Señor Lector, si no le gustan estos arranques de sinceridad o tiene algo de qué quejarse, guárdese sus comentarios, no quiero comentarios, no quiero sentir que debo satisfacer a un extraño cuando apenas puedo satisfacer mis necesidades. Muchas gracias.

25 de julio de 2011

Pía, la perdida

Hace días espero que una persona me llame, así concluiríamos la conversación que dejamos a medias. Hace una semana que no entro a la ducha, hace mucho que dejé de preocuparme por la gente que mira mi cabello y se pregunta por qué está tieso, hace rato que no me interesa que alguien me acompañe a beber ¿necesito o no a esa gente que me agrada?.

5 de julio de 2011

¿Otro héroe? ¡no por favor!

Leí este texto en una red social y quise completarlo escribiendo un pequeño cuento a propósito del tema, completando los versos y transformándolos en prosa.

De: “El valor de los poetas” de Harry Gonzalo [en azul].
Mejora: “¿Otro héroe? ¡no por favor!” de Pía Ahumada [en amarillo y azul].

Hoy tuve una idea pues me sentía el jodido amo del universo, mi ego había aumentado 0,1%,
Y tomé valor, ya era hora de recordarle al mundo que soy el mejor poeta del mundo. En auto
Llegué a mi casa y afilé el cuchillo, uno de cocina que le regalé a mi mujer el día de la mujer
Caminé sereno bajo la noche empinando el codo, casi tropiezo con mis propios pies, en fin,
Pensando mi próximo movimiento miré al cielo y pensé que las estrellas son bellas luciérnagas
Y le robé el fusil a un milico pajarón que orinaba cerca -ambas manos en la pija ¡demasiado! -
Que hacía guardia en molinos viejos, tenía demasiado tiempo libre al igual que yo y mi poesía,
Hoy tuve una idea (¡una idea genial! como mi abdomen abultado de  mujeres  y buenvivir):
Una idea que a nadie más interesó o atrajo, una que no considerarían por jactanciosa, a nadie
Se le habría ocurrido ¡a mí sí! el escogido entre los mejores, el elegido entre los bendecidos,
Y salí a matar poetas, poetas jóvenes, poetas malos, mujeres poetas, homosexuales poetas,
Uno a uno fueron cayendo muertos, acribillados, con sus rostros ensangrentados, llorando,
Los “prolijamente” escogidos, los que se creían los elegidos, lo que disfrutaban como elegidos
Y luego amontoné sus ahora útiles cadáveres, me bajé los pantalones y me masturbé mirando
A orillas del rio Elqui como hacen los místicos y los verdaderos poetas y los famosos poetas.
Hoy tuve una idea genial: “me las mandé” “soy un geniecillo” “un pequeño Rimbaud”…
Y salí a matar poetas que publican en redes sociales, que hablan de la caca y de sexo malo
Ahora sí vale la pena leerlos, mañana me pegaré un tiro y seré famoso también ¡oh lalá!.

*No le he pedido permiso al autor, pues él tomó el riesgo de publicarlo en una red social. 
No tengo intenciones de quitarle el crédito ni la autoría.

25 de junio de 2011

Contando ovejas negras con poca lana

La última vez que fui a ver a mi familia (a mi ciudad natal) crucé algunas palabras con mi madre, ella revisaba un ejemplar de la revista Escarnio y me preguntaba quienes eran los editores de la revista, yo le dije sus nombres y los textos que aparecían de ellos publicados en ese número, ella los leyó y comentó: estos niños son intelectuales, escriben muy bien, con muchas cosas, y yo en tono gracioso le dije "son muy buenos, leen mucho... de los tres soy la oveja negra, lo más malo", a propósito de mi comentario ella sonrió dándome la razón; fue curioso porque ella siempre le dice a sus amigas que me apoya y siempre está atenta a lo que hago porque es mi "fan", sin embargo, cuando comencé a leer -y escribir- a ella no le gustaba mucho: perdí a mis amigos y mis enemigos perdieron el interés, además mi profesor le dijo a mis padres que yo me iba a suicidar. Muchas veces pienso que mi madre dice que me apoya o que es mi "fan" porque le corresponde como la madre responsable que es, no creo que entienda siquiera la mitad de los textos que lee. 
A propósito de estas sonrisas de poca confianza, hace algunos días escuché un comentario similar, eso sí, lo escuché por un cuarto sujeto que me transmitió la información, era algo similar al asunto de "la oveja negra", pero esta vez los descarriados éramos dos [risas], es gracioso porque un desconocido se siente con la autoridad de hablar de las capacidades de los demás sabiendo que sus "gracias" ya caducaron. 

PD: por favor no escriban comentarios, si llega alguno lo leeré, pero no lo publicaré.