La amistad jamás ha sido mi fuerte, mucho menos con mujeres ¡esas maravillosas fuentes de amor!. Resignada a perder un mes más buscando una pareja estable mi amistad con Carola, una rubia de proporciones mayores , avanzó más rápido de lo que había podido adivinar. Como por arte de suerte, todas las cosas se dieron para que le propusiera arrendar una pieza conmigo, la economía de ambas se iba a pique, nos convenía a ambas compartir habitación, y así convencí a Carola de que viviera conmigo. Los meses no favorecieron nuestra amistad, de hecho la complicó, no hay nada más desesperante que tener a una mujer a tu lado y no poder atreverte a nada por temor a perder su amistad -que es lo único que posees en los momentos de escuchar su pausada respiración por las noche-, no es agradable pasar los días esperando sucesos que jamás sucederán. Esa muchachas rubia, mí rubia, era una de esas mujeres con eternos problemas con los hombres, que uno, que otro, que dos o tres corriendo detrás de ella; el encanto de una rubia risueña es difícil de ignorar, yo ya había caído en sus redes cuando escuché ciertos comentarios de parte de gente que nos conocía a ambas. De estar loca ¿yo?… quizás, de ser de trato difícil ¡sí!, de ser una ebria malagradecida. ¡Ella y sus jodidos problemas con hombres!. Desapareció de mi vida como la última hoja de otoño, ella jamás dijo algo al respecto aunque yo la valoraba y la quería como una amiga.
Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":
14 de marzo de 2011
Las sorpresas que trae el gato [I]
[Comienzo de la segunda parte] [A la primera parte]
El sujeto se despidió muy contento, sus palabras eran las de alguien que estaba seguro de lo que decía, se iba a paso rápido agitando su mano y calificando al muchachito de “poetiso” ¡y qué cara tenía el muchachito!, una débil risa se le escapó cuando dejó entrever sus dientes, así decidió no darle importancia al sujeto que minutos antes le había ofrecido vino y una manta para el frío que comenzaba a afectarle las articulaciones. La palmera bajo la cual se cobijaba le permitía admirar el extenso terreno cubierto de césped, algunas otras palmeras disminuían la panorámica que tenía del cielo, sus manos comenzaron a entumirse. Guardó el cuaderno que siempre le acompañaba y se alejó a paso lento, a esas horas de la noche y después de haber pasado varios días a la intemperie lo único que necesitaba era una cama para descansar; se decidió a caminar al oriente.
El sujeto se despidió muy contento, sus palabras eran las de alguien que estaba seguro de lo que decía, se iba a paso rápido agitando su mano y calificando al muchachito de “poetiso” ¡y qué cara tenía el muchachito!, una débil risa se le escapó cuando dejó entrever sus dientes, así decidió no darle importancia al sujeto que minutos antes le había ofrecido vino y una manta para el frío que comenzaba a afectarle las articulaciones. La palmera bajo la cual se cobijaba le permitía admirar el extenso terreno cubierto de césped, algunas otras palmeras disminuían la panorámica que tenía del cielo, sus manos comenzaron a entumirse. Guardó el cuaderno que siempre le acompañaba y se alejó a paso lento, a esas horas de la noche y después de haber pasado varios días a la intemperie lo único que necesitaba era una cama para descansar; se decidió a caminar al oriente.
5 de marzo de 2011
De conversaciones inconclusas [XIII]
No quería recibir todo aquello. Esa visión del pajarillo posado sobre las ramas, casi oculto, jugueteando. El cielo que parecía abrirse para recibir todas aquellas miradas curiosas desde la tierra. El árbol de valvas con pequeños resquicios de flores moradas "árboles posados sobre pájaros".
La brisa se llevaba la gracia de mi atuendo, el mar sobre mi torso agitándose con cada paso, el leve cosquilleo del sol sobre la piel descubierta. Empuñé las manos sosteniendo las olas del vestido, él se fue.
Caballero vagabundo que caminaba en dirección contraria, le observé todo el tiempo, jamás miró atrás. Mirando su chaqueta negra pude adivinar el ancho contorno de su espalda, vi que balanceaba los brazos flojos, él siempre tiene actitud alegre y divertida.
La brisa se llevaba la gracia de mi atuendo, el mar sobre mi torso agitándose con cada paso, el leve cosquilleo del sol sobre la piel descubierta. Empuñé las manos sosteniendo las olas del vestido, él se fue.
Caballero vagabundo que caminaba en dirección contraria, le observé todo el tiempo, jamás miró atrás. Mirando su chaqueta negra pude adivinar el ancho contorno de su espalda, vi que balanceaba los brazos flojos, él siempre tiene actitud alegre y divertida.
2 de marzo de 2011
De amor y paranoias [XIX]
El muchachito loco y borracho se levantó porque intuyó que el tren pasaría frente a él, se acercó a las líneas y cerró los ojos para sentir en sus entrañas el golpeteo de un orgasmo ¡el sonido cosquillear a través de sus pies!.
El joven rostro de facciones tranquilas esperando el paso del tren, con los brazos extendidos al cielo, respirando cada vez más rápido y el tren a pocos metros de su cuerpo; el árbol quieto, el árbol joven, el árbol acariciado por las brisas anuales.
La hambrienta tierra gemía por recibir un nuevo hijo...
El muchacho loco y borracho saltó esquivando por poco el paso del tren, su rostro estaba húmedo por el sudor, sus piernas temblaban. Bajo la protección de quien le observa se queda dormido ¿en realidad duermes mi querido caminante?.
Las calles estaban vacías, en la madrugada sólo los suicidas cruzan los puentes.
[Final de la primera parte]
El joven rostro de facciones tranquilas esperando el paso del tren, con los brazos extendidos al cielo, respirando cada vez más rápido y el tren a pocos metros de su cuerpo; el árbol quieto, el árbol joven, el árbol acariciado por las brisas anuales.
La hambrienta tierra gemía por recibir un nuevo hijo...
El muchacho loco y borracho saltó esquivando por poco el paso del tren, su rostro estaba húmedo por el sudor, sus piernas temblaban. Bajo la protección de quien le observa se queda dormido ¿en realidad duermes mi querido caminante?.
Las calles estaban vacías, en la madrugada sólo los suicidas cruzan los puentes.
[Final de la primera parte]
19 de febrero de 2011
II. Café azucarado con cabellos canos
Un segundo encuentro fascinante -esta vez con una mujer medio hippie- me hizo recordar que en el momento que menos lo esperas las agradables sorpresas del sexo femenino te hacen estallar de emoción. Tenía un vaso blanco en la mano izquierda, se acercó lentamente a saludarme, nos besamos las mejillas y ella tenía la punta de algunos de sus cabellos humedecidos con café, lo vi y de inmediato le dije que su cabello estaba sucio, quité el café con los dedos de la mano izquierda, arrastrando la espuma del café hasta las puntas de su cabello castaño cobrizo. Ella miró a otro lado y yo me fui a un lugar solitario a oler mis dedos, a lamerlos, a disfrutar del café azucarado de aquella mujer medio hippie.
11 de febrero de 2011
I. Escuchar, sorprenderse y besar
Al levantarme de la silla sentí la necesidad de besar a esa mujer de voz extraña, lo hice y luego me despedí de un par de personas sentadas a mi derecha. Aunque todo aquello sucedió en unos segundos, pude perderme en ese beso sonoro, casi de niños, mis labios demasiado cerca de su mejilla pudieron sentir el calor que la cubría, ahí besé a mi madre, a mi hermana, a mi tía, a una fumadora, a una bebedora; miles de mujeres concentradas en aquel trozo de piel que quizás jamás pueda tocar con mis manos. Es curioso que me llame la atención una persona como ella, espero poder escucharla más seguido.
30 de enero de 2011
A propósito de un café literario:
1.- Todo sigue siendo un “jodido” show de fenómenos.
2.- Las “viejitas” se desnudan [desnudan su alma sufriente, activista, deportiva, participativa, combatiente, soberbia, etc.]
3.- Los cafés literarios son para "jodidos" inadaptados que no “cachan” su lugar, son -somos- lo que sobra de todos lados.
4.- ¿Por qué nos reímos de lo que habla el enfermo?… porque te das cuenta de que es triste ¿o es chistoso?.
5.- Siempre va un "viejo cabrón" que habla por lo bajo ¿quién no se ha sentido ofendido por sus comentarios?.
6.- Esta me la soplaron [Libertina...]: la mayoría de los asistentes se escuchan solamente a sí mismos.
2.- Las “viejitas” se desnudan [desnudan su alma sufriente, activista, deportiva, participativa, combatiente, soberbia, etc.]
3.- Los cafés literarios son para "jodidos" inadaptados que no “cachan” su lugar, son -somos- lo que sobra de todos lados.
4.- ¿Por qué nos reímos de lo que habla el enfermo?… porque te das cuenta de que es triste ¿o es chistoso?.
5.- Siempre va un "viejo cabrón" que habla por lo bajo ¿quién no se ha sentido ofendido por sus comentarios?.
6.- Esta me la soplaron [Libertina...]: la mayoría de los asistentes se escuchan solamente a sí mismos.
27 de enero de 2011
Dientes humanos
La única persona que idolatras en el planeta te regala un diente de algunos centímetros de largo, medio amarillento y de forma irregular. Te sorprendes y dices ¡oh que afortunada soy!. El dueño del diente sonríe porque es sólo un diente. Tú sonríes y te sonrojas, te excitas y comienzas a sentir ansiedad porque es el décimo objeto mágico que te regala el maravilloso ser que idolatras.
1.- Abrecartas de espada
2.- Encendedor que no funciona
3.- Colección de monedas
4.- Billetera de cuero
5.- Caja de reloj muy costoso
6.- Camisa verde y forro de chaqueta
7.- Llavero miniatura de billetes
8.- Guías turísticas de Brasil
9.- Escritorio y lámpara
10.- Diente humano
25 de enero de 2011
El amante era un descuidado, la otra era caprichosa.
[Original: 1/enero/2011]
Ambos salieron de su casa tomados de las manos, tenían los nudillos blancos por la fuerza con que se aferraban uno al otro. El último día del año es una ocasión importante para salir a celebrar o lo que sea -follar en las calles, beber hasta caer inconsciente, matar a alguien-. En su mano libre llevaban botellas, ella de vodka y él de pisco. Caminan y deciden quedarse a esperar el espectáculo de fuegos artificiales en un lugar alto, oscuro, perdidos en un lugar que nadie quiere visitar a esas horas de la noche. Los abrazos se adelantan a los sonidos de las explosiones y es que nadie quiere esperar, la deliciosa sensación de que todo regresa a cero, de que se merecen segundas oportunidades, la ilusión de que las cosas malas desaparecerán porque te abrazas con tus enemigos. Los pequeños amantes no se abrazaron porque no tenían esperanzas, sabían que no valía la pena celebrar un nuevo año.
Ambos eran niños que escaparon para embriagarse juntos, ambos tenían botellas medio vacías en sus manos y sus cuerpos apenas si se habían desarrollado lo suficiente, pero tenían la fuerza suficiente para empuñar botellas y estrellarlas en la nuca del otro para acabar con todo como corresponde. El último día del año es un día para recordar, aunque ocurra por la noche, aunque no todos sean felices, aunque no todos estén vivos.
Ambos eran niños que escaparon para embriagarse juntos, ambos tenían botellas medio vacías en sus manos y sus cuerpos apenas si se habían desarrollado lo suficiente, pero tenían la fuerza suficiente para empuñar botellas y estrellarlas en la nuca del otro para acabar con todo como corresponde. El último día del año es un día para recordar, aunque ocurra por la noche, aunque no todos sean felices, aunque no todos estén vivos.
2 de enero de 2011
Hasta la vista.
Bienvenido nuevo año ¡bah! ¡mentira!... el blog se acaba hasta que pueda retomar la línea que llevaba, nos estamos leyendo, no dejes de observar las tonteras que pasan a tu alrededor, cada una de ellas puede marcar tu vida.
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