Iba muy adelante, caminaba rápido ¿por qué?. Intenté alcanzarlo, a mitad de camino me arrepentí. Intenté alcanzarlo otra vez, caminé rápido. Tenía ganas de abrazarlo, igualé su paso, terminé asustándolo. Él parecía caminar sobre otra dimensión, con pasos ligeros.
Esperaba sentado, mirando las estrellas y el cielo que se nos venía encima.
Cae ¿cae?, quiere subir o bajar, hacer mil cosas, desear, preguntar.
Y mi loco sueño continúa, no quiero despertar.
Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":
27 de mayo de 2010
20 de mayo de 2010
Si camina como pato y suena como pato, es un pato con un cuchillo.
Todo comenzó cuando una mujer se acercó a la mesa. Eeeee ¿quién es él?. Me apresuré a decirle que yo no era un “él”, sino una “ella”. Minutos después recordé que no era la primera vez que me sucedía y sonreí. La ambigüedad no es una característica que la gente aprecie, es algo extraño, malvado.
Casi siempre una muchacha adolescente quiere sentirse atractiva -linda-, arregla su cabello y le toma gusto a maquillarse, comienza experimentando con brillos labiales y termina combinando colores en sus párpados, disfruta escogiendo ropas de colores vistosos, es coqueta, levanta la cabeza y deslumbra con la nitidez de su mirada, es atractiva, delicada, femenina (obviamente siguiendo las tendencias de la mayoría, la moda de ese momento). Me gustan las mujeres así.
¿En dónde está lo malvado entonces?, alguien que “parecer ser” sabe cómo engañar, es capaz de transformar su apariencia, es versátil, puede ser muchas personas a la vez, cambiar según le convenga, puede confundir al resto, mentir con facilidad.
¿Conoces a alguien así?. Cuida tu espalda.
Casi siempre una muchacha adolescente quiere sentirse atractiva -linda-, arregla su cabello y le toma gusto a maquillarse, comienza experimentando con brillos labiales y termina combinando colores en sus párpados, disfruta escogiendo ropas de colores vistosos, es coqueta, levanta la cabeza y deslumbra con la nitidez de su mirada, es atractiva, delicada, femenina (obviamente siguiendo las tendencias de la mayoría, la moda de ese momento). Me gustan las mujeres así.
¿En dónde está lo malvado entonces?, alguien que “parecer ser” sabe cómo engañar, es capaz de transformar su apariencia, es versátil, puede ser muchas personas a la vez, cambiar según le convenga, puede confundir al resto, mentir con facilidad.
¿Conoces a alguien así?. Cuida tu espalda.
10 de mayo de 2010
Razones por las cuales derramar una lágrima
Mi hermana me preguntó si alguna vez había llorado por la tragedia de otra persona. ¿Enfermedad?, le dije que yo no lloraba por esas cosas porque sé que toda la gente, algún día, se enfermará (grave o no tanto) y algún día todos se mueren. No -me dijo-, llorar si alguien es despedido, como la Miss Leyla. Eeeee, no, no lloro por despidos de mis profesores, ni siquiera cuando "echaron" a mi profe favorita. Mi hermana quedó un poco extrañada, desde ese instante pensé que quizás yo era una persona extraña. No he llorado por cosas como que se enferme gravemente un profesor o una persona cercana a mi (aunque nunca le ha sucedido a mi familia cercana), no lloré en el único funeral al que he asistido. Mmm, pensando bien en frío las cosas, no tengo razones para pensar o actuar de un modo determinado en una situación en donde se espera "algo" de ti, como que llores o estés triste. Eso es todo, la chica expresión de ameba vuelve al ataque, o jojo.
[2008]
[2008]
1 de mayo de 2010
Una rosa azul no es suficiente
Se viene otro día de la madre y mi mamá, por quinto año consecutivo, está a miles de kilómetros de mi alcance. ¿Con quien discuto sobre mis amores y desilusiones?, los veranos se convierten en largas estaciones, días y días sentada sola esperando pacientemente las conversaciones cálidas de antaño. Al parecer siempre tienes algo mejor que hacer, los hermanos pequeños son prioridad y los viejos son más importantes, otros adultos dicen que no debo exigir tu presencia. Ese “holachao” del teléfono no es suficiente, las galletas que envías rellenan mi corazón de azucar y yo necesito amor, un abrazo, un regaño ¡una discusión!. Nunca más me digas “te voy a acusar con tu papá”, necesito que tú me retes, que tomes la responsabilidad, que seas el adulto cuando estás conmigo.
Me convencí de que no necesito ese amor paternal ni la calidez maternal, de que no deseo el apoyo de mis hermanos, pero ¿todo eso es cierto?.
Me convencí de que no necesito ese amor paternal ni la calidez maternal, de que no deseo el apoyo de mis hermanos, pero ¿todo eso es cierto?.
24 de abril de 2010
Escúpelo maldito
Muerde con todas tus fuerzas a la vida y hazle saber que sigues vivo a pesar de todo, con borracheras, resacas, sangre y malosentendidos. Escápate de la habitación, rompe el letrero de neón que obstruye la ventana y salta al vacío, para los locos no hay remedio ¿para qué buscarlo?. A pesar de lo asqueroso que resulta pensar en la realidad, no queda otra que enfrentarla y sacar partido de ella, con alcohol o sin él, escribiendo o viviendo, el curso de todo no se detiene.
[Noviembre/2009]
17 de abril de 2010
A veces déjate caer que yo te voy a sostener.
A horas de la comodidad de mi casa y lejos de la seguridad que me brinda la ciudad, el universo parecía tener vida propia con cada estrella queriendo escapar del firmamento. En la parcela vecina un león vagaba libre, el insistente rugido delataba su presencia. No me había sentido atraída hacia el fuego, sólo esa noche se despertó en mí ese instinto primitivo. La fogata mantenía mi rostro caliente mientras mis pensamientos se iban quemando con la leña. En el aire había música, humo, palabras, alcohol. Compartí el silencio con un muchacho que me agrada bastante y eso fue suficiente para compensar las horas de la noche que pasé congelándome, odiando a un par de imbéciles y queriendo lanzar al fuego a un sujeto que atizaba la fogata.
Horas después, en el asiento trasero de un automóvil viejo, quería entrelazar mis manos con las suyas porque sentía que debía hacerlo, quería sentirme unida a algo real. Llegué a mi casa y mi mente seguía perdida, aquella madrugada no me atreví a tomar sus manos y no pude centrar mi mente en toda la jodida semana. Y tú ¿te atreves?.
Horas después, en el asiento trasero de un automóvil viejo, quería entrelazar mis manos con las suyas porque sentía que debía hacerlo, quería sentirme unida a algo real. Llegué a mi casa y mi mente seguía perdida, aquella madrugada no me atreví a tomar sus manos y no pude centrar mi mente en toda la jodida semana. Y tú ¿te atreves?.
11 de abril de 2010
¿Es bueno sentirse culpable por un sueño?
Me desperté con la sensación de haber hecho algo muy malo, no sé, como cuando golpeas a algún ser vivo que no tiene nada que ver con tus problemas. Me levanté y enseguida mi rostro se contrajo por el vago recuerdo de mi sueño. No recuerdo nada de nada, quizás… naaaa (no lo escribiré aquí, “por lo censurable” más que “por lo olvidado”). Sentía mucha culpa de evocar en mis sueños deseos que en la realidad no puedo llevar a cabo, como si quisiera vivir en el cuerpo de alguien más decidido, más valiente, más normal. *Suspiro*. Nunca dejaré de soñar cosillas que me hagan mal, aunque agradezco la facilidad que tengo para acostumbrarme rápido a las cosas malas. ¿Eso quiere decir que soy de naturaleza perversa?.
3 de abril de 2010
El dilema del erizo
[Por el 2005]
Cuando aquel sujeto apareció sentí que mis piernas temblaban. Sentarme tres años seguidos a su lado dejó una profunda marca en mí. Pretendí acercarme, pero ya otra chiquilla tenía su atención, ella hablaba y sonreía, además guardaba celosamente el cuerpo de mi amigo entre sus brazos. En aquel momento pensé que los tres años que me senté a su lado se esfumaban en mi memoria, mi cuerpo se tensó ante esa revelación. Esas millones de horas de mutua compañía eran nada frente al abrazo de una chiquilla delgada y de insinuantes curvas, de sonrisa cálida y cautivadora, de cabellos largos y actitud cándida. Me acerqué temerosa, con el corazón latiendo fuerte ¿se acordaba de mí? ¿podriamos conversar como amigos?, las dudas se disiparon cuando escuché su voz, ¿y tú no saludas? -me dijo-, yo apun temblaba y solo atiné a levantar la mano a modo de saludo. Cuando todo aquello pasó me quedó un sabor amargo en la boca, mis ojos eran espejos turbios. Y hasta hoy me siento así, como aquella vez que no pude abrazar a un amigo que compartió conmigo tres de los cuatro años de enseñanza media.
Cuando aquel sujeto apareció sentí que mis piernas temblaban. Sentarme tres años seguidos a su lado dejó una profunda marca en mí. Pretendí acercarme, pero ya otra chiquilla tenía su atención, ella hablaba y sonreía, además guardaba celosamente el cuerpo de mi amigo entre sus brazos. En aquel momento pensé que los tres años que me senté a su lado se esfumaban en mi memoria, mi cuerpo se tensó ante esa revelación. Esas millones de horas de mutua compañía eran nada frente al abrazo de una chiquilla delgada y de insinuantes curvas, de sonrisa cálida y cautivadora, de cabellos largos y actitud cándida. Me acerqué temerosa, con el corazón latiendo fuerte ¿se acordaba de mí? ¿podriamos conversar como amigos?, las dudas se disiparon cuando escuché su voz, ¿y tú no saludas? -me dijo-, yo apun temblaba y solo atiné a levantar la mano a modo de saludo. Cuando todo aquello pasó me quedó un sabor amargo en la boca, mis ojos eran espejos turbios. Y hasta hoy me siento así, como aquella vez que no pude abrazar a un amigo que compartió conmigo tres de los cuatro años de enseñanza media.
21 de marzo de 2010
La difusa forma del amor
Si reflexionar acerca de la vida te lleva a cometer los mismos errores ¿para qué perder el tiempo?, esa va para la gente que se queja (conmigo), cada dos por tres, de que no les corresponden el amor con la misma intensidad que lo brindan. Un poco tarde, pero ahí va: ¡¡¡maldito 14 de febrero!!!.
No me gusta que me digan masoquista, pero lo soy. Odio cuando
digo las cosas con demasiada sinceridad, la gente se siente culpable de haber preguntado y luego se burlan de mí. Odio cuando se acercan tipos que creen que soy fácil. Odio la imagen de mí que tiene el resto. Odio enamorarme y terminar obsesionada.
Si el amor se presenta en muchas formas ¿por qué me toca la más retorcida? [hasta en eso fallo como ser humano].
No me gusta que me digan masoquista, pero lo soy. Odio cuando
digo las cosas con demasiada sinceridad, la gente se siente culpable de haber preguntado y luego se burlan de mí. Odio cuando se acercan tipos que creen que soy fácil. Odio la imagen de mí que tiene el resto. Odio enamorarme y terminar obsesionada.
Si el amor se presenta en muchas formas ¿por qué me toca la más retorcida? [hasta en eso fallo como ser humano].
5 de marzo de 2010
Besos de chicas y besos de chicos
Un beso me fascina, dos besos me enloquecen, tres besos me asustan.
Un beso de un muchacho se me antoja apresurado, incluso impertinente. Un tanto brusco, intentando atrapar miles de sensaciones en pocos segundos. Con sabor a cerveza y cigarrillos, en medio de un ambiente cargado de vicio, ceniceros a tope, sonidos fuertes y gente sudando alcohol. Suponiendo luna llena, cielos despejados y niños buenos durmiendo. Permitiendo que el muchachito haga y deshaga a su antojo. Cerrando los ojos de vez en cuando, relajando el cuello y sonriendo a cada momento.
Un beso de una muchacha viene suave, como brisa que presagia cambios. Intenta mantenerse cálido sin sobrepasar los labios porque tienen un exquisito sabor a “brillo cherry”. Intenta sostener la mirada, cueste lo que cueste, porque le fascina perderse en esos ojos verdes soñolientos. Hay algunos anillos de humo en el aire, algunas copas con vino y mesas de madera con sillas a juego. Afuera, las madres duermen a sus hijos en su regazo y observan la oscuridad. El beso continúa en donde se quedó, siempre dulce.
Un beso de un muchacho se me antoja apresurado, incluso impertinente. Un tanto brusco, intentando atrapar miles de sensaciones en pocos segundos. Con sabor a cerveza y cigarrillos, en medio de un ambiente cargado de vicio, ceniceros a tope, sonidos fuertes y gente sudando alcohol. Suponiendo luna llena, cielos despejados y niños buenos durmiendo. Permitiendo que el muchachito haga y deshaga a su antojo. Cerrando los ojos de vez en cuando, relajando el cuello y sonriendo a cada momento.
Un beso de una muchacha viene suave, como brisa que presagia cambios. Intenta mantenerse cálido sin sobrepasar los labios porque tienen un exquisito sabor a “brillo cherry”. Intenta sostener la mirada, cueste lo que cueste, porque le fascina perderse en esos ojos verdes soñolientos. Hay algunos anillos de humo en el aire, algunas copas con vino y mesas de madera con sillas a juego. Afuera, las madres duermen a sus hijos en su regazo y observan la oscuridad. El beso continúa en donde se quedó, siempre dulce.
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