Olor a duraznos y a tostadas con mantequilla. El aroma se mezclaba violentamente cuando entré en la cocina, parecía que me iba a golpear y terminaría de espaldas, cansado, respirando rápido, casi excitado y esperando que ese extraño olor se materializara y tomara posesión de mi cuerpo cuando recordé a qué iba a la cocina, un vaso de refrescante bebida. Allí recordé lo feliz que me hace que alguien me invite un trago, cualquiera, mezclado o puro. Quizás tengo graves problemas con el famoso licor, quizás quiero que alguien lea esto, me pregunte y yo le cuente mi desastrosa vida (dar lástima, vamos), pero no se molesten en preguntar, simplemente les comentaré algunas noches de delirio alcohólico porque me simpatizan y no quiero que pregunten tonteras como si en realidad les interesara.
-Sobre el tejado, durmiendo como si la vida dependiera de ello: en realidad no era un tejado, era una mesa. El mundo a mi alrededor no dejaba de girar furioso, unos dedos acariciaban mi cabello y me gustaba, me daba cierto placer permanecer inmóvil recibiendo cariño que no iba a “devolver”.
-Camino al amanecer pensando que el sol es una enorme bola dulce: miraba con cara de miseria al acompañante silencioso que iba justo delante de mí, ya el sol lo iluminaba todo y el efecto narcótico no se iba, deseaba no ver más ese rostro que me advirtió algunas horas antes y ahora me acompañaba a casa.
-Flotando sobre la acera, desorientado y medio loco: hablaba y hablaba, nada de eso tenía sentido, aún así me escuchó y logró convencerme de dejar de hablar, dormí tranquilo solo para sucumbir ante el miedo la noche siguiente.
Es algo de lo que pasó el año anterior, fuertemente emparentado con alguna bebida en oferta, con hielo y un montón de grados alcohólicos.
Antes de leer alguna entrada de "Cierto personaje acusado de alta traición":
12 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
Imprimo invierno en tu piel veraniega (del amor no correspondido, causa y efecto)
Es curioso el modo en que nos relacionamos con la gente que queremos, entregamos nuestra alma a un ser que no la aprecia y terminamos destrozados. Lo mismo para la familia, son seres que amamos incondicionalmente, pero a los que constantemente estamos hiriendo. ¡Si! aquel ser que amas debe sufrir. Extraño, el modo de amar sin herir es sufrir uno mismo por dentro, sin posibilidad de contar al mundo (ni al objeto de tu afecto) tu amor y brindarle cálidas caricias, desinteresados besos y amorosas "manoseadas" en lugares blandos. Mis antiguos amores no sufrieron mi latigazo porque nunca se enteraron del amor que les profesaba, solía escuchar música de amores de verano y ver fotos robadas, a solas, derramando lágrimas por no ser correspondido, amé dolorosamente seis años la primera vez, la segunda fueron dos malditos años de desesperado amor, la tercera cinco años más de ver fotografías y recordar que aquella persona no era más que un ser fuera de mi alcance (¡he pasado más de la mitad de mi vida enamorado!).. Hoy le escribo a mi querido amor versos poco coherentes, palabras que van cargadas de angustia, algunas palabras obscenas y arrebatos de pasión que no debería plasmar en papel (para eso existe el sexo).
El modo de vivir sin amarrar tu amor a tu pecho y no dejarlo escapar, o dañar al resto con tu increíble capacidad de regalar latigazos a diestra y siniestra, es amar a la gente que esta a tu alrededor, sin fijarse realmente quien es, rociar tu cariño a tus amigos, así no tienes energías que gastar con amores imposibles. Es una solución bastante barata, los quieres, los tienes, sin compromisos, no te sientes mal, no te enamoras, no sufres, no hieres a los demás, en fin, eres feliz por menos de cien pesos.
El amor es doloroso, por eso descargo mi dolor en palabras, aquí va uno para mi amor.
El modo de vivir sin amarrar tu amor a tu pecho y no dejarlo escapar, o dañar al resto con tu increíble capacidad de regalar latigazos a diestra y siniestra, es amar a la gente que esta a tu alrededor, sin fijarse realmente quien es, rociar tu cariño a tus amigos, así no tienes energías que gastar con amores imposibles. Es una solución bastante barata, los quieres, los tienes, sin compromisos, no te sientes mal, no te enamoras, no sufres, no hieres a los demás, en fin, eres feliz por menos de cien pesos.
El amor es doloroso, por eso descargo mi dolor en palabras, aquí va uno para mi amor.
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Imprimo invierno en tu piel veraniega.
He tocado tus muslos
y no me arrepiento.
y no me arrepiento.
Una quemadura en tus
dedos delata tu vicio
¡tu boca apesta a nicotina!.
dedos delata tu vicio
¡tu boca apesta a nicotina!.
Te ves elegante no lo niego,
vuelvo a tocar tus piernas
y escupes el humo sobre mi
cabello húmedo ¡ese olor no
saldrá en días!.
vuelvo a tocar tus piernas
y escupes el humo sobre mi
cabello húmedo ¡ese olor no
saldrá en días!.
Maldigo el aroma a tabaco
que me lleva a intoxicarme,
a desear tu piel con locura,
a devorar tu …
… bueno, lo sabes bien.
que me lleva a intoxicarme,
a desear tu piel con locura,
a devorar tu …
… bueno, lo sabes bien.
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Se despide su, atormentado, aspirante a escritor favorito.
1 de febrero de 2008
Llegar a viejo y no saber en donde uno pone los pies.
No me agrada que digan que la noche es (solo) para dormir, siento que es injusto tratar a la noche como un tiempo muerto para el ser humano. Me dicen que para una persona que no duerme lo suficiente, su cuerpo se deteriora rapidamente e inevitablemente se pierde cierta parte de uno mismo, como que se esfuma junto con la luna al anochecer. Ahora que lo pienso, quiero morir joven y no me importa que mi cuerpo se deteriore rápido producto de usar al máximo la noche. La razón es muy simple, por historia familiar, estamos destinados a llegar a viejos con algún trastorno mental. No quiero que mi mente sea un caos y mi cuerpo me permita vivir así demasiado tiempo. Yo se que es apresurado pensar en estas cosas, pero si no tendré hijos, seré una carga para gente que no tiene directa relación conmigo por mucho tiempo y, sinceramente, no quiero ser un problema para alguien. Los viejos tienen que morir mientras estan en la plenitud de sus capacidades. Es duro, pero creo que pensaré en suicidarme cuando sea el momento adecuado, cuando mi cuerpo ya no sea útil y mi mente comience a olvidar algunas cosas importantes. Después de todo, la parte inmortal ya la habré dejado en esta tierra y permanecerá mientras exista el castellano, la traducción y alguien que pueda leerme.
30 de enero de 2008
Saturno embriagado de nube gris en atardecer rojo sangre.
No quiere aquella mujer que la bebida opaque tus ojos, que se convierta en tu perdición. Ya no deseo que pierdas el control frente a la noche azulina, ya no quiero que corras como un niño a mis brazos ¡que yo no soy tu madre!. No me busques, no me encuentres, no quiero saber de tu olor a ron barato, no quiero saber de tus delirios por aquella rubia que te tiene hecho un desastre. Mi pequeño Saturno, ya no te pierdas en medio de la noche.
27 de enero de 2008
Mi visión de la maldad de los hijos en frente de sus padres cuando ambos son considerados adultos.
Saturno se apareció en su hogar catorce días después de terminar con sus deberes oficiales, a los adultos, que le llamaban muy de vez en cuando, no les hizo gracia que el "pequeño" Saturno renegara de su vida en el desierto. Cuando por fin se bajó de aquel animalejo que le trajo de vuelta al desierto que tanto odia, se da cuenta que (ya) no necesita los abrazos que tanta falta le hacían cuando era pequeño, ya no quiere un beso de parte de sus padres. Como buen muchacho, Saturno les hace saber a sus padres que es lo que piensa, cual es su estado de ánimo. ¡¡¡Mal muchacho!!! ¡¡¡ya no quiere el amor de sus padres!!! ¡eres un mal hijo!. Saturno de algún modo se sintió herido, no todos los días el hablar conduce a empeorar una situación, recordemos que hablar resuelve muchos de los problemas cotidianos. ¿Entonces que hacer?. Un mal hijo es aquel que desea que su madre no lo recuerde a lo largo del día porque sabe que esos recuerdos la hieren, un mal hijo dice las cosas que siente siempre con la verdad, un mal hijo quiere tener un hogar lejos de su familia porque no quiere ser una carga de por vida. Saturno por un instante se sintió confundido. Finalmente ha llegado a la idea que evita cualquier conflicto: nunca digas la verdad frente a otras personas, decir la verdad te hace un mal muchacho.
Una queja para la gente que pregunta sobre ese asunto que aún no esta dentro de mis pensamientos.
Una duda asalta constantemente mi modo de vida, toda la gente que me rodea insiste en preguntar si tengo algún tipo de relación amorosa con alguien … si, es completamente normal que pregunten esas cosas. Lo extraño, opino yo, es que yo les diga “no, no estoy interesada” o “yo nunca voy a emparejarme”. Claro, cuando una tiene cierta edad, hasta es gracioso escuchar a los niños imaginando una vida sin compromisos ni pololeos, pues todas los niños juegan al papá y a la mamá alguna vez. Cuando vas creciendo, se ríen cuando de algún modo les das a entender que no deseas tener hijos, comienzan a preguntarse si fueron malos padres para que tu pienses que la familia es algo inconcebible en tu vida futura o te dicen que por “karma” (o algo por el estilo) vas a emparejarte y tener malos hijos, fieles copias de ti mismo. ¿Los padres piensas que todas las personas del mundo están destinados a emparejarse y tener hijos?. ¡Maldita sea! ¿Cómo es que no llegué a esta conclusión antes?, la gente tiene grabado a fuego en sus cabezas que el destino del hombre es la reproducción, si no tienes hijos, eres una solterona (amargada). Cuando me preguntan siempre les respondo que no quiero relaciones formales, pero lo que en realidad origina mi seguridad es que aún no me decido por el tipo de relación que deseo o por el género de la persona que tomará ese lugar. Simplemente tengo la seguridad que me da mi inseguridad frente a cosas de la sexualidad. Mmmmm, suena extraño e incoherente, pero así es. ¡No quiero tener pareja, ni hoy ni nunca! Que se joda el karma (por supuesto respetando a los que creen en él), la gente que dice que todo se devuelve y las personas que te hacen arrepentirte por cosas que aún no has hecho. He dicho.
23 de enero de 2008
Nunca le digas a una mujer...
No, pues no soy la adorable niña que dejó la casa hace mucho tiempo. Y como ya me aburrí de toda esa "glamorosa" vida, hoy escribo como Saturno, lo que no me impide quejarme de la vida de una mujer. Supongo que desde siempre se busca algún tipo de equilibrio entre la debilidad y la fuerza. El punto exacto en el que tu vida avanza sin mayores problemas, claro, no se puede satisfacer a todo el mundo, me comporto como alguien fuerte, alguien que tiene su modo de vivir y no tiene planeado cambiarlo por un capricho, soy aspirante a ser un humano útil, características deseables según yo, aún así mi modo de ser molesta a mucha gente... ¿qué demonios piensa la gente?. El problema quizás no sea el comportamiento, ni la forma de decir las cosas, ni la ropa, ni los modales, ni lo que escribo, ni lo que pienso. El ser persona considera que uno se sienta a gusto como es, sin importar que la gente me llame insensible o frío. Percibo algunas palabras como una bala disparada al corazón, al instante esta muchacha desdichada comienza a llorar, no es por la persona que lo diga (puede ser cualquiera), lo que duele es que comportándome tal como soy o aparentando algo totalmente distinto, el mismo calificativo sale de esa boca y el mismo efecto tiene en la muchacha.
Las mujeres son seres sensibles, que guardan los problemas del mundo en sus calzones... ¿es justo que cada vez que pueden, alguien las haga llorar?. Nunca le digas a una mujer que es amarga, no cometas una error irreparable.
Las mujeres son seres sensibles, que guardan los problemas del mundo en sus calzones... ¿es justo que cada vez que pueden, alguien las haga llorar?. Nunca le digas a una mujer que es amarga, no cometas una error irreparable.
13 de enero de 2008
Creo que tengo la respuesta a todos los males del aspirante a agrónomo común o algo así ¿Primera parte?.
Lo expreso aquí, en el abandonado blog de un aspirante a agrónomo porque esto necesita un par de entradas dedicadas a algunos muchachos flotadores, también aspirantes a agrónomos. Espero como siempre que esto sea de ayuda o de entretenimiento, a menudo necesitamos que alguien exprese sinceramente lo que siente y que todo esto sea común a todos los que somos parte de esto.
-Síndrome “estoy en la maldita cima del mundo”: Nos sentimos, de algún modo, libres de decidir nuestro camino a lo largo del día. Vamos de un lado a otro, pensando en donde ir a comer, en donde ir a caminar, en donde ir a pasar nuestras horas libres. Lo que en un minuto eran experiencias nuevas, se convierten en actividades cíclicas, nos (mal)acostumbramos a hacer, muchas veces a la semana, la misma acción, una y otra vez a lo largo de muchas semanas. Acabamos desperdiciando nuestro tiempo en nada. Las consecuencias obvias son los maratones de estudio uno o dos días antes de alguna prueba, dolores de cabeza, malestar estomacal (no precisamente por el nerviosismo) y síntomas varios que terminan afectando nuestro normal funcionamiento. Afecta a la mayoría de los nuevos universitarios (mechones) y prevalece hasta tres años.
-Síndrome del segundo semestre: Sobreviviendo el primer semestre sin muchos sobresaltos, no significa que pasarás el resto de tus días sin preocuparte de estudiar. A menudo los novatos se sienten con la inteligencia suficiente como para sobrevivir al (mortal) segundo semestre. El error es demasiado común, pero es el mal que afecta a más gente en estos días. Un sentimiento de seguridad que se apodera de ti, prácticamente confías en tu ingenio, inteligencia, por último en tu suerte. Ten cuidado, toma precauciones, no es fácil salir del maldito lugar en el que has caído. Lo normal es que sientas que se desmorona tu autoestima, falta de ánimo y prominentes ojeras. No es fácil de solucionar, nunca intentes salir de esto solo.
-Síndrome del aspirante a santo: La clave de todo y la mayor responsable de este común mal es la suerte. Algunos tienen ese toque estelar que les permite pasar las mayores dificultades magicamente. ¿Suerte? ¡si! ese modo de salvarse de caer en el infierno por un giro del universo y que curiosamente es en tu favor. El que cree que todo esto es porque son especiales, adquieren el mal de “aspirante a santo”, no hay mucha ciencia en todo esto, pero en realidad el factor suerte es importante.
-Síndrome “mi extraño entorno conspira en mi contra”: Hermanos, padres, compañeros, novios, novias, todas las personas que están en nuestra vida, parecen conspirar en nuestra contra. Los padres no tienen el dinero suficiente a nuestra disposición, los hermanos nos sobreprotegen y suelen limitar nuestras vidas, los novios esperan que la relación sea satisfactoria en todos los aspectos, las novias desean que la persona que les quita el sueño les pertenezca de por vida. ¡Maldita gente! Llegamos a odiarlos, pero les necesitamos tanto que los extrañaremos de por vida.
¿Delirio o realidad? ¿estoy escribiendo por consumir un yogurt en mal estado? Juzguen y busquen a sus propios santos, están entre nosotros.
-Síndrome “estoy en la maldita cima del mundo”: Nos sentimos, de algún modo, libres de decidir nuestro camino a lo largo del día. Vamos de un lado a otro, pensando en donde ir a comer, en donde ir a caminar, en donde ir a pasar nuestras horas libres. Lo que en un minuto eran experiencias nuevas, se convierten en actividades cíclicas, nos (mal)acostumbramos a hacer, muchas veces a la semana, la misma acción, una y otra vez a lo largo de muchas semanas. Acabamos desperdiciando nuestro tiempo en nada. Las consecuencias obvias son los maratones de estudio uno o dos días antes de alguna prueba, dolores de cabeza, malestar estomacal (no precisamente por el nerviosismo) y síntomas varios que terminan afectando nuestro normal funcionamiento. Afecta a la mayoría de los nuevos universitarios (mechones) y prevalece hasta tres años.
-Síndrome del segundo semestre: Sobreviviendo el primer semestre sin muchos sobresaltos, no significa que pasarás el resto de tus días sin preocuparte de estudiar. A menudo los novatos se sienten con la inteligencia suficiente como para sobrevivir al (mortal) segundo semestre. El error es demasiado común, pero es el mal que afecta a más gente en estos días. Un sentimiento de seguridad que se apodera de ti, prácticamente confías en tu ingenio, inteligencia, por último en tu suerte. Ten cuidado, toma precauciones, no es fácil salir del maldito lugar en el que has caído. Lo normal es que sientas que se desmorona tu autoestima, falta de ánimo y prominentes ojeras. No es fácil de solucionar, nunca intentes salir de esto solo.
-Síndrome del aspirante a santo: La clave de todo y la mayor responsable de este común mal es la suerte. Algunos tienen ese toque estelar que les permite pasar las mayores dificultades magicamente. ¿Suerte? ¡si! ese modo de salvarse de caer en el infierno por un giro del universo y que curiosamente es en tu favor. El que cree que todo esto es porque son especiales, adquieren el mal de “aspirante a santo”, no hay mucha ciencia en todo esto, pero en realidad el factor suerte es importante.
-Síndrome “mi extraño entorno conspira en mi contra”: Hermanos, padres, compañeros, novios, novias, todas las personas que están en nuestra vida, parecen conspirar en nuestra contra. Los padres no tienen el dinero suficiente a nuestra disposición, los hermanos nos sobreprotegen y suelen limitar nuestras vidas, los novios esperan que la relación sea satisfactoria en todos los aspectos, las novias desean que la persona que les quita el sueño les pertenezca de por vida. ¡Maldita gente! Llegamos a odiarlos, pero les necesitamos tanto que los extrañaremos de por vida.
¿Delirio o realidad? ¿estoy escribiendo por consumir un yogurt en mal estado? Juzguen y busquen a sus propios santos, están entre nosotros.
21 de diciembre de 2007
Bienvenido al paraiso repleto de recuerdo sangrante y molesta soledad.
A continuación: la manifestación de la soledad aquí en la tierra, el maldito desierto más árido del planeta. Un calor abrasante sobre la cabeza desgraciada a la cual se le acurre caminar bajo el implacable sol. Desde un punto de vista psicoalgo, creo que estoy, constantemente, maldiciendo al desierto porque nací allí, no lo considero un privilegio, no lo considero extraño, solo me desagrada el desierto, la inmensidad que solo cabe en si misma. Uhm, que digo. La cuestión principal es el cielo, te observa siempre, nunca nubla su panorámica alguna nube o algún objeto desconocido, te sientes asediado y eso de algún modo provoca que tus tripas se contorsionen y pierdes algo importante dentro, la sensación de seguridad.
2 de diciembre de 2007
Declaración de amor de un joven loco bajo la luz de luna de una noche menguante.
Hace ya mucho tiempo que creo estar enamorado, pero es un amor enfermizo, ese que hace que las palabras "celos mortales" suene a juego... Es un sentimiento destructivo, totalmente opuesto a la vida que intento llevar, pero no puedo evitar sentirme mal cuando el objeto de mi afecto mira con lascivia algún culo extraño. ¿Razón? mi cuerpo responde mal a estímulos como el amor y la amistad. Especialmente con el amor, me sucede lo que denomino "maldito palpitar que duele", el corazón va a mil por hora, se estrella violentamente con la caja toráxica y duele como si te estuvieran pisando en medio del pecho. Otro síntoma aunque no menos desagradable es el "revoloteo de bichos en el estómago", no son maripositas ¡maldita sea! son millones de bichos que pujan por salir a través de tu boca en forma de vómito.
Si me detengo aquí, creo que es suficiente para explicar que el enamoramiento es una enfermedad desagradable que se ha instalado permanentemente en mi cabeza, tarde o temprano la hará estallar, por ahora, no me queda otra alternativa más que tratar de no acercarme a ese trasero hermoso que me excita y tratar de no mirar esos ojos verdes que son el rostro alegre del reflejo de mis ojos grises. Soy un muchacho triste que siente el amor como un mal terminal, el mundo no comprende que me desagrada amar, el mundo no quiere aliviar a este ser que dice lo que siente, tal como lo vive.
¡¿Y qué si quiero morir una noche de luna llena?!.
Si me detengo aquí, creo que es suficiente para explicar que el enamoramiento es una enfermedad desagradable que se ha instalado permanentemente en mi cabeza, tarde o temprano la hará estallar, por ahora, no me queda otra alternativa más que tratar de no acercarme a ese trasero hermoso que me excita y tratar de no mirar esos ojos verdes que son el rostro alegre del reflejo de mis ojos grises. Soy un muchacho triste que siente el amor como un mal terminal, el mundo no comprende que me desagrada amar, el mundo no quiere aliviar a este ser que dice lo que siente, tal como lo vive.
¡¿Y qué si quiero morir una noche de luna llena?!.
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