Por la tierra en la que vivo hay un tipo con poder. Carreteo (en 2010) con algunos miembros de ese grupo, la pasamos bien; considero continuar yendo a "reuniones", lecturas y coffee´s. Durante una feria del libro, noto que me saludan cuando el JEFE no está presente; noto que NO me saludan cuando el JEFE está en el mismo lugar (aunque no esté prestando atención a todo -al mismo tiempo-). Increpo al saco´e wea que carretió conmigo, que me contó chistes y me hizo reír, que me cayó bien, ese mismo weón que -por estar presente su JEFE- NO me saluda... "¡Ey! ¿No me vai a saludar más? ¡No vuelvas a hablarme!" -Eso le dije y jamás volví a verlo-. Eso lo hice para dos personas, en los mismos minutos. El par de weones estaba conversando y dos por uno, pensé. A uno le dije lo que acabo de contar, a la otra (porque estaba yo vendiéndole fanzines, mientras la weona decidió dejar de saludarme porque la lealtad estaba con otro amigo, quizás 10 o 15 años mayor que yo, un poeta trucho y abusador). "¿Voh tampoco me vai a saludar?" y ahí corté el trato con ella. Váyanse a la conchetumare, sectarios y la reconchetumare -eso último lo pensé. Como escribí: al tipo nunca más lo vi, la mujer volvió a hablarme porque "necesitaba que le sacara un poemario".
El año pasado... A versh... A finales de 2024 me mandaron a hacer unos plaquettes (nada fuera de lo común), los terminé, los entregué y tuve una desavenencia con la persona que me encargó la publicación: al final se arregló con unos cuantos mensajes de audio, un par de "tu culpa" y era (o eso pensé yo).
En verano del 25, en la feria de Coquimbo, comencé a notar algo rarísimo. Veía pasar -al frente de mi módulo- gente que conocía, pero no se acercaban a saludar, tampoco a ver lo que tenía en el mesón. Aclaro que entiendo (perfectamente) si van a una presentación y justo no PUEDEN saludar -ya sea por tiempo, por nervios, por lo que sea-; también entiendo (¡Exijo, perra!) que pasada la presentación, bien podrían volver, saludar, mirar, conversar ALGO... No sé... ¿Es mucho pedir un saludo? Porque les ESTOY SACANDO Y VENDIENDO PLAQUETTES, LIBROS, COSAS (porque la necesidad, a veces, se huele y yo -la weona- me presto pa "vender").
Me encontré, por casualidad, a la mujer que me pagó por hacer los plaquettes y me hizo la desconocía, caminó de frente y, al levantar la vista, me vio y quiso mirar pa otro lao, me acerqué y la saludé ("a la fuerza"); recién ahí me miró y me aceptó el encendedor y me saludó y conversamos porque ¿¡Qué weá?! Un malentendido, un conflicto, una desavenencia, una weá ¡Ya fue! ¡Pasó! Se arregló con plata y tampoco es que yo fallara, tamos; aunque fallara yo, me disculpo, voh dale, no sé. Ok, arreglado, pensé; no hay problema, pensé.
...continuará...
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