Creo que, en la época en que descubrí internet, era chica (demasiado joven) para haber descubierto tanta plataforma útil -pensando en que nadie de mi familia sabía qué porras era el internet ni tampoco sabían usar un computador-. Tuvimos acceso a una máquina armada, con sistema operativo pirateado y sin internet: ahí aprendí embarrándola (porque tampoco me hicieron "computación" en el colegio). Ese tarro llegó porque mi papá intuyó que nos serviría para los estudios, era algo que se compró y que nadie (excepto mi hermano) usaba; el internet llegó años después, también por instuición porque tampoco tocaban el computador (excepto mi hermano y mi hermana que ya estaba poquito más grande). No recuerdo bien si alguno de nosotros le preguntó a alguien sobre cómo usar un computador, yo no recuerdo haberlo hecho y tampoco recuerdo a alguien que supiera más que hacerse una cuenta de mail, buscar en Altavista o Google, tener un Fotolog y usar Messenger. ¿Cómo es que pasé de usar un emulador de juegos que venía instalado en el primer tarro a ocupar HTML para configurar blogger? ¿Por qué sentí curiosidad por esas cosas tan abstractas? ¿Cómo es que llegué a saber siquiera que existía el Torrent o el eMule?
Muchos años después, una amiga me enseñó algunas cosas y me explicó otras; en ese momento no había perdido el interés, pero el foco estaba en la realidad (o eso tenía en mente en ese momento). Alguna vez, cuando estaba en primero medio, vi un cursillo de mecatrónica durante el verano (en Santiago) y sentía muchas ganas de ir, incluso hablé con mi familia, pero nijo me dejarían ir sola y tampoco nadie me iba a acompañar. A veces pienso que si hubiera ido, mi vida sería muy distinta, es como la piedra miliar de un futuro que jamás se concretó. Recuerdo esto de la mecatrónica porque hace unos años volví a ver la palabra y estuve (más de una vez) a punto de volver a ese lugar que me parece fantástico, solo para abrir esa puerta que permanece cerrada después de dos décadas y ver todo eso que quise aprender por las mías, pero que me es imposible hacerlo sola. Ahora mismo pienso mucho en eso porque me encantaría meterme en esa área, quizás es el único deseo que me queda por cumplir; ya he concretado los sueños que me parecían más difíciles de conseguir y me siento bien con eso, sé lo que significa haber tocado y tener en mis manos esas estrellitas que yo misma imaginé cuando era una escolar.
Quizás también me hubiera encantado ser Nana, aunque me gusta más Yuki; al final soy más una Hachi o un Shuichi (con todo lo torpe de ambos incluido). Me pregunto si alguien más me ve con admiración, esa misma que se refleja en los ojitos de perrito de Hachi o los gestos aniñados de Shuichi. En estos años he tenido que torcer un poco los significados de "ser guay"; ya no deseo ser guay por no necesitar a alguien o ser muy seria o ser muy lista (eso se puede fingir, pero no puedes mantenerlo por mucho tiempo); quiero tirarme a los brazos de alguien y dejar de preguntarme qué diantres el mañana porque quien abra los brazos para mí estará solucionándolo mientras me permito la torpeza, la ternura y el dejarse querer.
Me está costando pensar claramente, quizás estoy durmiendo muy poco.
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